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¿Qué son los derechos digitales y la ciudadanía digital?

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La Prensa

La Ley de Ciudadanía Digital, planteada al Órgano Ejecutivo, tiene el objetivo de facilitar la interacción entre los ciudadanos y las entidades públicas para dar lugar a los trámites en línea a través del uso de la firma digital.

“La ciudadanía digital consiste en el ejercicio de derechos y deberes a través del uso de tecnologías de información y comunicación en la interacción de las personas con las entidades públicas y privadas que presten servicios públicos delegados por el Estado”, señala el cuarto artículo de esta normativa.

El objetivo es alojar historiales médicos, académicos, laborales, antecedentes y cualquier otra información de interés del usuario, para permitir la integración y la interoperabilidad entre los distintos sistemas gubernamentales y privados.

La idea es que ya no sea necesaria la presencia de las personas y la presentación física de documentación para respaldar el trámite ante una determinada entidad pública o privada.

Sin embargo, surgen dudas en la población y muchos sectores sobre qué entidad se encargará de administrar y manejar estos datos. También acerca de la efectividad de la ley, sus alcances, si realmente se contemplan derechos digitales del ciudadano y cómo va a encarar todo esto el Gobierno.

El investigador y activista digital, Cristian León, aseguró que la importancia de la ciudadanía digital radica en la generación de derechos que garanticen a los ciudadanos privacidad y seguridad informática, y no solamente en desburocratizar procesos administrativos.

“En Bolivia hay un gran problema y es que falta infraestructura tecnológica en lo que respecta a la digitalización de muchos procesos burocráticos (…). Eso debe ser encarado por el Gobierno con responsabilidad”, señaló León.

Por otro lado, el investigador hizo énfasis en que la brecha digital es uno de los principales factores que impide la correcta implementación de la ciudadanía digital. “Hemos tenido muchos problemas relacionados a cómo los bolivianos hemos accedido a la era digital y ha sido de manera tardía”, indicó.

“Muchas cosas que debieron digitalizarse hace años recién se están digitalizando, esto conlleva arrastrar tiempo”, agregó León.

Esta ley ya fue aprobada en grande y en detalle el jueves 28 de junio y se prevé que la norma estará vigente en las próximas semanas. A partir de su promulgación, habrá por lo menos tres meses para elaborar la reglamentación.

Los riesgos de digitalizar procesos: datos, privacidad y malos usos

Uno de los grandes retos que tiene el Gobierno es la alfabetización digital de los funcionarios públicos y también de trabajadores de entidades privadas. Sin una correcta adecuación a los sistemas digitales el fracaso es inminente.

A esto se suma el tema de la privacidad de los datos de los ciudadanos y el uso que pueda hacer el Gobierno ya que Bolivia no tiene una ley de protección de datos personales y mucho menos normas referidas a la seguridad y delitos informáticos.

“Se va a necesitar gente un poco más capacitada que pueda usar los sistemas que se vayan a implementar (…) Se van a manejar muchos datos privados de las personas, desde sus datos personales hasta datos mucho más sensibles como historiales médicos o financieros. Incluso se puede llegar hasta datos de la navegación del ciudadano en la web”, explicó León.

Ante esta situación, la población comienza a tener cierta susceptibilidad por el manejo que haga el Gobierno con los datos de los ciudadanos. “Es un miedo legítimo que tiene la gente (…). Necesitamos una ley de protección de datos de manera urgente, para que se generen garantías en el ciudadano de que sus datos se van a manejar de una mera ética y responsable”, enfatizó el investigador y activista digital.

Los derechos son una parte absoluta de la sociedad y determinan la dinámica de la convivencia. El nacimiento y crecimiento del internet y las redes sociales, además del papel de los Gobiernos, han planteado el surgimiento de derechos según las necesidades de esta época.

Llevar una vida privada sin injerencias arbitrarias de un Gobierno es fundamental. El derecho a la privacidad está estrechamente relacionado con el derecho al libre pensamiento y por consecuencia al de la libre expresión.

Identidad digital; un importante avance que reduce la burocracia

León explicó que la identidad digital es un sistema en el que estarán los datos mínimos de cada ciudadano “para poder autenticarlo”.

Se busca que los ciudadanos con “un solo registro digital” puedan interactuar con todas las entidades que conforman el Estado.

“Son unos 10 datos que deben estar digitalizados para que cuando el ciudadano vaya a una entidad del Estado sepan que es esa persona, pero va más allá ya que la idea es que si te encuentras en el exterior puedas firmar trámites a través de una firma digital”, informó.

Para la implementación de este sistema es importante la elaboración de un reglamento. No es necesario que toda la población tenga una identidad digital ya que debería ser algo opcional, según las necesidades de cada ciudadano.

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Compra “Candidez”, novela de Fernando Viveros Castañeda.

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Te compartimos el primer capítulo del libro “Candidez”, de Fernando Viveros Castañeda.

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Acabo de Llegar

Son las doce en punto. En esa biblioteca repleta de mitos y claroscuros, cobijado entre libros que cargan la historia sobre sus lomos, pinturas que muestran volcanes lejanos, bustos nostálgicos de bronce y fotografías de sucesos irrepetibles, Salvador Leal espera con ansiedad la llamada de Jackie Peres. Está de pie junto a los amplios ventanales, que le regalan la vista y el adictivo aroma de los fresnos, las magnolias, los amates y los ahuehuetes.

No hace mucho, todo esto le hubiera parecido una inviable fantasía. Ha sido demasiado inocente, muy cándido. Llegó a donde se encuentra sin la malicia o la sumisión a la que ella está acostumbrada. Construyó en su mente la esperanza de poder expresarle sin cortapisas su manera de ver el mundo y recibir su apoyo desinteresado, para realizar lo que, aventuradamente, se comprometió a hacer. Está en medio del con- traste entre la desbordada expectativa y el contacto con su cruda realidad.

Ella lo llama a través de su pantalla roja, y él la mira a los ojos por primera vez, con realidad aumentada; nunca lo hubiera imaginado: como si estuvieran juntos, jamás lo podría haber creído. Le encuentra parecido con mujeres de su país, aunque tenga otra historia, una cosmovisión diferente y defienda, por lo tanto, otros intereses. Escucha que le habla en su idioma y, aunque Salvador Leal finge una seguridad de la que en ese momento carece, tartamudea en la conversación, superficial y protocolaria. Le altera comunicarse digitalmente a distancia. Hubiera preferido el contacto personal, sentir la piel de su mano, ver la pupila de sus ojos, oler su cuerpo.

Ella lo observa con los párpados entrecerrados y sonríe levemente. Se sabe en control total de la conversación. Conoce a fondo la información de Salvador Leal: sus carencias, cómo piensa y qué hace, con quién habla y las palabras exactas que utiliza en su cotidianidad digital. Por eso, aunque le pudiera parecer igual a todos los que han estado en el lugar que ahora ocupa, sabe que es diferente. Una parte de él tiene un brillo fresco en los ojos, imagina un futuro distinto al presente que ahora vive y está convencido de que es posible lograrlo, a pesar de cualquier obstáculo. La fluctuación también lo habita y no se va de su mente ni de sus emociones, porque carga la pesada lápida de la incertidumbre y, por eso, se cuida con el autoexilio del silencio a la medida, del mudo despecho y la agridulce ironía. Transita en un permanente vaivén entre la candidez y la desconfianza, entre querer quedarse y tener, fatalmente, que despedirse. Usa el alarde como único remedio y vive con la ilusión de poder llegar a curarse de su pasado, envolviéndose en su bandera y arrojándose al vacío.

Ya no cree en sus propios mitos, ni en sus leyendas, ni en los héroes que le hicieron venerar. Imagina que la historia fue otra y, sobre todo, que puede cambiar la vida que tiene enfrente. No se resigna a la melancolía del recuerdo de su región, desgarrada por fronteras amuralladas, de sus familias rotas y de este amargo sinsentido que percibe. Por eso, aspira a reinventar una historia y a construir un futuro anunciado, aunque no entienda la magnitud de los retos y las amenazas a su alrededor. No obstante, sigue siendo propenso a respirar rápido y querer acción, al sentir en su pecho la vibración de los tronidos que anuncian sus tormentas interiores.

Jackie Peres entra al grano y le menciona, sin mayores preámbulos, que le ha tocado llegar a esa biblioteca en unos años de cambio profundo en la historia de la humanidad. Que la realidad se modifica de manera vertiginosa y que, para ella, es necesario que Salvador Leal comparta su visión de futuro. Que, en su país, el desarrollo tecnológico crece de manera exponencial, porque busca ampliar las posibilidades humanas.

—Presidente Leal, le estoy hablando de un proceso que no se puede detener, porque ya tiene vida propia. Tanto su país como el mundo entero tendrán que adaptarse para sobrevivir en esta nueva etapa de evolución —le dice con rapidez.

—Bueno, la tecnología ha jugado un papel importante en la civilización; mientras esta se dirija a beneficiar a la gente, para nosotros no habría inconveniente —responde Salvador Leal.

—Eso es justo lo que queremos: lograr ese bienestar, pro- longar la vida humana con más capacidades y hacer que la gente se perciba feliz.

Ella se levanta de su silla y se para atrás de su asiento. Toma con las dos manos el respaldo y dice, mirando a la cámara, que defienden su derecho a vivir y, por lo tanto, utilizan la biotecnología necesaria para extender lo más posible la vida e incorporar en el organismo dispositivos que potencien las posibilidades del cuerpo y la mente y equilibren bioquímicamente sus expectativas y placeres.

—Aunque lo que usted plantea pudiera parecer atractivo, creo que todavía, a pesar de los logros que se han alcanzado, existe desigualdad en gran parte del planeta y sigue habiendo desnutrición, enfermedades y muertes violentas. Considero que los recursos y la cooperación entre nuestros países deberían destinarse a solucionar estos problemas, antes que avanzar en los proyectos que usted menciona —replica Salvador Leal con ingenuidad.

—No podemos esperar. Los grandes problemas, en compa- ración a épocas pasadas, se han ido solucionando, y lo harán más deprisa con la tecnología que sin ella. La desigualdad se ha dado siempre, desde quien poseía el fuego en la época de las cavernas hasta quien controla hoy las tecnologías y la inteligencia artificial.

—Prolongar nuestra expectativa de vida tendría muchas consecuencias. ¿Cómo será vivir ciento sesenta años en la vida diaria? ¿Se extenderían también los términos de la educación, de la duración del trabajo y de los gobernantes, de la jubilación, del consumo, del matrimonio? ¿Cómo se cubriría el gasto de los servicios públicos, la alimentación, la vivienda, el transporte para más población? —le pregunta Salvador Leal, nervioso y tartamudeando.

—Lo que le he planteado es nuestro objetivo principal. Seguiremos avanzando sin detenernos, porque cada paso que logremos nos llevará al siguiente. Mientras más consumidores haya, mejor para la economía —responde ella con firmeza—. Lo demás son cambios propios de la evolución y habrá que adaptarse a ellos. Entre vivir y morir, elegimos seguir viviendo. No hay ninguna duda.

—No se podrá evitar caer en el barril sin fondo de expectativas. Cuanto más se logre, más se querrá, con la consiguiente frustración y ansiedad. Viviremos siempre insatisfechos.

—La bioquímica, junto con el recuerdo de la sensación de momentos agradables, nos ayudará para que la gente siga activa y en orden, produciendo, y que esto los haga sentirse a gusto y contentos. En resumen, se trata de vivir mucho, mejor y con placer, para seguir consumiendo. Esa es nuestra prioridad —concluye Jackie Peres—. Mi asesor principal, Ron Kouspensky, conversará con usted para que le explique uno de los programas trascendentales para la vida del planeta que estamos impulsando y los apoyos que necesito de usted para reducir resistencias en la región iberoamericana. Estoy segura de que usted no olvidará que su país subsiste por el apoyo que le brindamos en armamento, capacitación e inteligencia, para combatir a los cárteles del crimen organizado que han padecido durante las últimas décadas. Le pido que lo reciba a la mayor brevedad posible y lo escuche con atención. Esto es un asunto de la mayor relevancia para el planeta. Estaremos en contacto, presidente Leal.

El contenido del planteamiento de Jackie Peres pudo haber sido sobre cualquier tema, no importa. Lo que le incomoda es la forma en la que se lo comunicó. Salvador Leal no puede soportar las imposiciones. No le gusta que lo controlen, que le den instrucciones, que le digan qué es lo que tiene que hacer. Es rebelde de nacimiento. Desde niño, ha estado acostumbra- do a desobedecer, a seguir su instinto. Confía ciegamente en sus intuiciones. Ha comprobado una y otra vez la veracidad de la voz interna que lo aconseja y ha sufrido también las fatales consecuencias de ignorarla. No puede hacer reverencias ni estar de acuerdo sin expresar lo que piensa y lo que siente, sin tener la oportunidad de demostrar las conveniencias prácticas de lo que defiende. Necesita, desde su entraña, libertad para ser congruente. No puede fingir ni conceder por conveniencia social, ni mucho menos por corrección política.

No obstante, está aprendiendo a manejar sus tiempos y a dosificar sus impulsos. Sabe que no puede oponerse a conocer el contenido del programa, recabar toda la información posible, definir una estrategia a seguir y concertar alianzas que le permitan contrarrestar la imposición de Jackie Peres. Controla su respiración y guarda silencio. Observa el rostro de ella y nota que, detrás de esa cara autoritaria y llena de poder, hay una sonrisa ingenua que le despierta curiosidad. Se despide con el ímpetu de querer hacer mucho, la impotencia de no saber con detalle cómo, pero con su inexplicable obsesión de nunca darse por vencido.

 

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Trailer: Novela Candidez de Fernando Viveros Castañeda

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Primera novela en español sobre la singularidad tecnológica y los dilemas de la vida hipermoderna.

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AMÉRICA LATINA

Candidez una novela del Presidente y Director General de Mediatelecom

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El Presidente y Director General de Mediatelecom, el Dr. Fernando Viveros Castañeda acaba de publicar su nueva novela “Candidez” sobre los sentimientos, estereotipos y dilemas de la vida hipermoderna.

No te la puedes perder.
Gratis el primer capítulo.

Se puede ordenar electrónicamente en Amazon Kindle y está a la venta en toda la República Mexicana en las librerías de Gandhi, Parnaso, El sótano y las librerías de Sanborns.

En Madrid, España, está a la venta en las librerías Gatzambide y en la librería del Fondo de Cultura Económica de la Casa de México en España.

Con mucho gusto l@s esperamos a tod@s en la presentación de Candidez en la Casa de México en España el próximo miércoles 13 de febrero a las 19.00 horas.

Participan el escritor y editorialista de El Pais, Jorge Fabricio Hernández y el Coordinador del espacio cultural iberoamericano de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), Enrique Vargas Flores. Los esperamos en Alberto aguilera 20, 28015 Madrid. Habrá vino de honor y firma de ejemplares por el autor.

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