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ANÁLISIS

AT&T-Time Warner: de integraciones y separaciones

Ramiro Tovar

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Fueron seis semanas de juicio y transcurrió más de año y medio después de su anuncio, hasta que por una decisión judicial se permitiera simple y llanamente, sin condiciones, la adquisición de Time Warner (TW) por parte de AT&T.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos demandó ante las instancias judiciales la transacción para impedirla, argumentando daños a la competencia y, por lo tanto, a los consumidores, lo cual no pudo demostrar ante el juez Richard Leon en forma robusta. El propio juez estableció que “el gobierno no ha satisfecho la carga de la prueba para demostrar que es probable que la fusión dé lugar a una disminución sustancial de la competencia”.

Cabe recordar que en octubre de 2016, el entonces candidato Trump se opuso a la adquisición en los siguientes términos: “como ejemplo de la estructura de poder contra la que estoy luchando, AT&T está comprando Time Warner y, por lo tanto, CNN, un trato que no aprobaremos en mi administración porque es demasiada concentración de poder en manos de muy pocos”.

¿Les suena familiar el enfoque de Trump? La concentración como única justificación para impedir una integración vertical entre producción de contenidos de televisión restringida y su distribución por medio de redes de telecomunicaciones fijas y móviles.

AT&T tiene ahora, al cerrar la adquisición, una deuda neta de 180.4 mil millones de dólares

Después de ganar AT&T el caso al Departamento de Justicia, los accionistas de TW recibieron por cada una de sus acciones, 1.4 acciones de AT&T y 53.75 dólares, lo que significa que AT&T pagó 1.185 mil millones de acciones y 42.5 mil millones de dólares en efectivo, un aproximado total de 85 mil millones de dólares.

Además, absorbió la deuda neta de TW, por lo que AT&T tiene ahora, al cerrar la adquisición, una deuda neta de 180.4 mil millones de dólares. AT&T proyecta tener eficiencias en su estructura de costos por la integración con TW de 1.5 mil millones de dólares anualizadas en 3 años y mil millones de dólares de ingresos incrementales en ese mismo plazo.

El CEO de AT&T anotó que el futuro del entretenimiento está en la convergencia de tres elementos que el nuevo AT&T ahora ha reunido: contenidos Premium, distribución directa al consumidor y redes de alta velocidad.

La nueva estructura de AT&T tendrá cuatro líneas de negocio: AT&T Communications, que ofrecerá servicios de telecomunicaciones móviles, banda ancha y video por IP para usuarios finales fijos y móviles, hogares y empresas, la cual tuvo más de 160 mil millones de dólares de ingresos el año pasado; su nueva línea de contenidos que incluirá HBO, Turner y Warner Bros., que tuvo más de 32 mil millones de dólares en ingresos en 2017; AT&T Internacional, que incluye las operaciones de telecomunicaciones móviles en México y de televisión de paga en Sudamérica y el Caribe que generaron más de 8.3 mil millones de dólares el año pasado, y otra división que será de publicidad.

La transacción se cerró a las 48 horas de haberse dado la sentencia del juez, y detonó lo que será un efecto en cadena entre empresas de telecomunicaciones y aquellas de producción y distribución de contenidos.

De inmediato se anunció el interés, ya latente, de concretar por parte del mayor operador de cable en EE.UU., Comcast, de adquirir los activos de 21st Century Fox, pero para ello tendrá que competir con Disney que también quiere adquirirlos.

La adquisición por parte de Disney no sería una integración vertical, sería una concentración horizontal, dado que ambos desarrollan contenidos y ninguno de ellos tienen control de alguna red de telecomunicaciones.

La “ola” de adquisiciones en programación y creación de contenidos nos debe recordar aquella por adquisiciones de operadores de redes móviles por parte de redes fijas; todas ellas también fueron consideradas como integraciones verticales.

Toda integración vertical genera eficiencias, y las posibles conductas anticompetitivas se impiden caso por caso por las regulaciones existentes y la aplicación de la legislación de competencia, lo anterior para permitir la innovación y la evolución del mercado que significa la integración vertical sin los costos sociales de impedirla por causa de un principio precautorio que implica prohibir o sobre regular todo lo que puede tener, aún si fuera hipotéticamente, algún riesgo aunque cancele los beneficios ciertos de dicha integración.

La adquisición de referencia deberá replantear las estrategias de competencia de Netflix y Alphabet (Google, YouTube), que carecen de estar verticalmente integrados a un proveedor de acceso a Internet, pero que bien pueden entrar en una relación contractual que emule las ventajas de una integración vertical, pero sin que implique adquirir redes de telecomunicaciones.

Entre tales estrategias y las diversas relaciones verticales contractuales se encuentran las exclusividades de programación y la inversión en contenidos altamente diferenciados y de elevado valor para las audiencias, que le han dado a Netflix su actual posición a nivel global, superando los contenidos de la TV abierta tradicional e incluso a los contenidos de la TV restringida.

¿Y en México?

Mientras tanto, en México seguimos sin convergencia plena, es decir, manteniendo una añeja restricción para Telmex de no poder hacer uso eficiente de su red al integrar servicios de TV restringida. Por el contrario, se le obliga a una separación funcional, una receta del siglo pasado, y que sólo tiene como hipotético objetivo impedir prácticas anticompetitiva respecto de otras redes, prácticas que nunca se han dado.

La separación funcional llega con la creación de un laberinto de regulaciones superpuestas y redundantes e incluso en conflicto entre sí, bajo la creencia de que dicha separación es un estado de nirvana que incluso puede servir para objetivos de cobertura universal, nada más erróneo que ello.

No nos olvidemos que el agente económico protagonista en la transacción de referencia que ha marcado el inicio de la integración entre telecomunicaciones y contenidos mediáticos ha sido objeto en México de los beneficios de la tarifa cero, que ha terminado en móvil y que terminará este año en servicios fijos.

La vigencia de la tarifa cero en alguna forma formó parte del financiamiento para la adquisición de Time Warner

Si consideramos que todos los fondos son fungibles, entonces cualquier ahorro en cualquier línea de negocio implica mayores recursos disponibles para otras. Entonces, la vigencia de la tarifa cero en alguna forma formó parte del financiamiento para la adquisición de Time Warner. ¡Que irónico! para un país al que le falta inversión en nuevas redes propias de los nuevos concesionarios y que carece de convergencia plena y paridad en oportunidades de oferta en todos los servicios.

Si en verdad no deseamos, y hasta rogamos, por no regresar a políticas y decisiones del pasado, entonces empecemos por darle visión de futuro a los operadores de telecomunicaciones, sin asimetrías y sin tratos diferenciados, sin prohibiciones particulares y sin privilegios regulatorios exclusivos.

Reconsideremos la separación funcional y, si ello se considera políticamente incorrecto, porque económicamente sería lo indicado, entonces demos paso a una desregulación a los servicios minoristas, dando libertad de incorporar nuevos servicios a la red ahora impedida. Recuperemos el tiempo perdido. Desde la existencia de tal impedimento se han acumulado 28 años. No queremos recetas del pasado, empecemos por alcanzar la tendencia del presente y incentivar las redes a invertir hacia el futuro.

Consultor independiente en regulación y competencia económica. Profesor Numerario y asesor del la Oficina de Rectoría del Instituto Tecnológico Autónomo de México. La opinión del autor no refleja necesariamente la opinión del Instituto al que se encuentra afiliado.

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ANÁLISIS

Crisis institucional y errática definición de políticas públicas en telecomunicaciones en Chile

Pedro Huichalaf Roa

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Para nadie es un misterio que la industria de telecomunicaciones móviles pasa por una etapa de conflicto con la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) de Chile.

Apenas unos meses de asumido el gobierno de Sebastián Piñera y con la designación de la Ingeniera Comercial Pamela Gidi, dos hechos marcaron un antes y un después en cuanto a la estabilidad regulatoria del mercado de las telecomunicaciones.

Todo comenzó con una decisión administrativa de congelamiento de espectro de la banda de 3,500 MHz, inédita y absolutamente cuestionable sobre su fundamento, sin justificación real más que con una lógica de “estudio” de espectro para un futuro 5G, por un supuesto uso ineficiente de espectro, que generó inmediata reacción de la industria, con interposición de recursos de protección en contra de la Subsecretaría de Telecomunicaciones, con denuncia de “lobby feroz” por parte de la autoridad, lo que llevó finalmente a una vuelta en “u” al revertirse la decisión, manteniendo espectro en operadores, generado las críticas de sectores que apoyaron inicialmente a la autoridad, perdiendo con ello credibilidad en las decisiones, toda vez que no se hizo cargo de su denuncia de uso ineficiente de espectro, ni menos se avanzó en “estudios” prometidos.

Por otro lado, una sentencia de la Corte Suprema respecto al concurso de la banda de 700 MHz, iniciado en el primer gobierno de Piñera, que ordenó finalmente a empresas a devolver parte del espectro en exceso de 60 MHz conforme a un criterio fijado en 2009.

Sin embargo, la Corte le dio opción a la Subtel para que realizara una consulta ante el Tribunal de la Libre Competencia para determinar si era necesario la existencia de un límite de espectro por empresa de telecomunicaciones.

Lo relevante de esta consulta no sólo se basa en un tema de libre competencia, sino también en la forma de gestionar el espectro radioeléctrico, que es un bien nacional de uso público, es decir, de todos los chilenos.

Así, es la Subtel la que debería liderar este proceso para poder definir, por ejemplo, la forma como llegarán tecnologías como 5G, que prometen mejor velocidad de acceso, mayor cantidad de dispositivos móviles y OITs conectados, menor tasa de latencia y nuevas oportunidades de implementar tecnología en áreas productivas como minería, agricultura, educación, salud, entre otras.

Como antecedente, y para cumplir con esta tarea, previamente la autoridad regulatoria había ya solicitado la renuncia del Jefe de la División de Política Regulatoria y Estudios, Gonzalo Doña (quien llegó con el actual gobierno) “por un tema de desempeño”, y había contratado a fines de agosto a Geraldine González, quien ya se había desempeñado como jefa de la misma división en el primer gobierno del Presidente Sebastián Piñera, específicamente entre los años 2011 y 2014. Al mismo tiempo, había contratado a dos especialistas externos para colaborar en estudios y planificación de uso de espectro.

Sin embargo, a tan sólo días de presentar por parte del gobierno el Plan Nacional de Espectro ante el Tribunal de la Libre Competencia, se generó una verdadera crisis institucional, puesto que la Jefa de Política Regulatoria, a meses de asumir, renunció y fue desvinculado el Jefe de Fiscalización de la Subsecretaría. Ambas jefaturas son fundamentales para la presentación, defensa ante el TDLC y ejecución del plan de espectro, como también en la definición de políticas públicas en telecomunicaciones. Al mismo tiempo se supo de la no continuación en apoyo de Subtel de uno de los especialistas externos previamente contratados.

Todos estos episodios demuestran la importancia de designación de autoridades competentes para una estabilidad en área tan sensible en la economía y calidad de vida de los chilenos. La ausencia de jefaturas técnicas y prevalencia de una autoridad política que carece de visión de mediano a largo plazo, hipoteca el desarrollo tecnológico del país.

Así, ante una industria expectante ante resoluciones finales, con inversiones congeladas, con una consulta ante el Tribunal de Libre Competencia débil, sin una posición firme por parte del gobierno sobre todo respecto a uso de espectro para tecnologías como 5G y con decisiones contradictorias, hacen ver a Chile como un país riesgoso en inversiones por falta de claridad en políticas de mediano a largo plazo. Se concreta, de esta forma, un mal pronóstico que habíamos visualizado tras la decisión de congelar el espectro y que habíamos escrito con anterioridad.

La solución pasa por claridad en toma de decisiones, cambios en la dirección de la subsecretaría con personal idóneo, un debate amplio respecto al futuro tecnológico del país, con mirada transversal y no sólo economista, una adecuación del uso de espectro que combine mayor competencia y despliegue de redes para todos los habitantes, no importando el lugar geográfico en que se encuentre pero, sobre todo, volver a tener confianza en la institución regulatoria.

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ANÁLISIS

Salida de Telefónica de México, ¿rumor?

Servando Vargas

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A principios de octubre, Telefónica México recibió el premio a las mejores prácticas de Responsabilidad Social Empresarial por parte del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), la Alianza por la Responsabilidad Social Empresarial en México (AliaRSE) y Forum Empresa. El galardón obedece a sus prácticas en torno a la “Protección a la infancia en el uso de la tecnología”.

El reconocimiento obtenido por Telefónica en México manifiesta sin duda su firme compromiso social con el país, aún cuando su desempeño en materia de telecomunicaciones en México ha manifestado signos de un desgaste prolongado en los últimos años.

Para entender la situación de Telefónica en México, habrá que señalar que a nivel mundial Telefónica opera en Europa y América Latina. Sus productos y servicios incluyen servicios fijos, móviles y digitales. Estructuralmente está dividida en Telefónica España, Telefónica Brasil, Telefónica Alemania, Telefónica Reino Unido y Telefónica Hispanoamérica, formada por sus operaciones en Argentina, Chile, Perú, Colombia, México, Venezuela, América Central, Ecuador y Uruguay. Sus filiales están involucradas en negocios móviles, fijos, datos y televisión, así como servicios digitales, de acuerdo con cada área geográfica.

En los primeros dos trimestres de 2018 los ingresos de Telefónica a nivel mundial decrecieron 7.0 por ciento mientras que en el tercer trimestre del mismo año, decrecieron 7.8 por ciento con respecto al mismo periodo del año pasado.

Lo anterior, debido a una menor demanda de sus productos y servicios, así como condiciones de mercado adversas, como lo menciona Telefónica en su reporte del segundo trimestre de 2018.

En cuanto a su desempeño bursátil, el operador español ha perdido casi 40 por ciento del valor de sus títulos que tenía en marzo de 2017. Esta baja en el precio de la acción implica que el valor de Telefónica haya pasado de 60 billones de euros a 36 billones de euros. El mayor problema de Telefónica es su deuda, lo cual representa un punto en contra ante una eventual adquisición.

Telefónica en América Latina y su batalla con América Móvil

En América Latina, Telefónica disputa el liderazgo con América Móvil. De los 690 millones de suscriptores móviles en la región a marzo de 2018, el operador español tenía 27 por ciento del total, posicionándose como el segundo jugador más importante después de América Móvil con 33 por ciento.

Juntos, estos dos operadores concentran 60 por ciento del total de suscriptores dentro de América Latina.

Fuente: Reportes de empresas, Ericsson Mobility Report (junio de 2018).

 

El restante 40 por ciento pertenece a jugadores locales o compañías estatales como, por ejemplo, CNT en Ecuador, ICE en Costa Rica, Entel en Bolivia o Antel en Uruguay.

Pequeñas compañías privadas también son parte del ecosistema móvil en la región: Entel en Perú y Chile, Personal en Argentina y TIM en Brasil, entre otras.

Dentro de las economías mas importantes en la región, Telefónica es líder en el mercado móvil en los siguientes países: Argentina, Brasil, Chile y Perú; mientras que América Móvil es el jugador mas importante en Colombia y México.

La batalla entre América Móvil y Telefónica en la región también se da en otros segmentos de mercado. En banda ancha, América Móvil tiene 33 por ciento de participación de  mercado, medido en términos de suscriptores, mientras que Telefónica cuenta con una participación de mercado de 18 por ciento.

En estos mismos términos, América Móvil posee 32 por ciento de participación de mercado de líneas fijas,  siete puntos porcentuales arriba de Telefónica; mientras que en televisión de paga, América Móvil mantiene una participación de mercado de 21 por ciento, muy por arriba de Telefónica con 7 por ciento.

Telefónica en México

En el mercado mexicano, Telefónica contaba con una participación de mercado medido en término de suscriptores móviles del 21 por ciento en el primer trimestre del 2018, muy por debajo de América Móvil con 64 por ciento. Su presencia en otros mercados como banda ancha fija, telefonía fija y televisión de paga es nula o incipiente.

En su reporte del segundo trimestre de 2018, Telefónica manifiesta una caída de sus ingresos en México muy cercana a 20 por ciento, comparada con sus resultados de enero a junio del 2017, mientras que en el reporte del tercer trimestre de 2018, manifiesta una caída de 13.5 por ciento, comparada con el mismo periodo del año previo.

La caída de sus ingresos no es exclusiva de un año a la fecha, sino de varios años atrás. Esta caída se ha dado en función a un deterioro del entorno competitivo, de acuerdo al operador español, y al mismo tiempo por una reducción de márgenes en función de una caída de precios de 40 por ciento, de acuerdo con su director en México.

Fuente: Reporte de compañías e IFT.

 

Telefónica Móviles nace en México en el año 2000 cuando la compañía española realiza la compra de cuatro operadores en el norte del país: Cedetel, Bajacel, Norcel  y Movitel.

La inversión realizada para completar la adquisición fue cercana a los 2 mil millones de dólares. Telefónica pasó de esta manera a controlar totalmente estas cuatro compañías que operaban en el norte de México y que antes de esta transacción eran propiedad de Motorola, operando básicamente redes AMPS y CDMA.

Dos años más tarde, Telefónica adquiere 92 por ciento de las acciones de Pegaso PCS, con el objetivo de lograr cobertura nacional.

Después de fusionar sus adquisiciones, Telefónica implementa su red GSM en regiones en donde no contaba con operaciones y, al mismo tiempo, bajo el nombre de Telefónica Movistar, lanza esta tecnología en el Distrito Federal, Monterrey, Guadalajara y Tijuana.

Históricamente, y durante varios años, Telefónica en México ha tratado de mejorar su participación de mercado; no obstante, este indicador no se ha incrementado. En el primer trimestre de 2018, Telefónica obtuvo la misma participación de mercado en México que en el mismo periodo de 2011 y con una débil posición financiera a nivel nacional e internacional.

El rumor

Con una baja en ingresos a nivel mundial y con una situación complicada en el mercado mexicano, el periódico El Economista de España señaló a finales de septiembre la intención de Telefónica de desinvertir de manera parcial o total en sus filiales en Centroamérica y México. Lo anterior, con el objeto de reducir su deuda de forma acelerada.

Al día siguiente del anuncio del periódico El Economista, Telefónica de México desmintió el anuncio del diario español y poco después señaló que se necesita una mejora regulatoria ya que la regulación actual todavía no le favorece al operador español en México.

La nota del diario español pareciera un simple rumor en función del desmentido por parte de Telefónica; no obstante, habrá que considerar que no es la primera ocasión en que los medios filtran información y que las circunstancias que vive la empresa española a nivel mundial y en el mercado mexicano hacen sentido con la nota de El Economista.

Los activos con que cuenta Telefónica en el mercado mexicano son 25.5 millones de suscriptores móviles, un título de concesión para ofrecer servicios satelitales, espectro radioeléctrico en las bandas de 850 MHz, 1.9 GHz y los 40 MHz que acaba de adquirir en la banda de 2.5 GHz, así como una presencia nacional.

Los rumores sobre la venta de algunas subsidiarias e incluso la venta total de Telefónica, incluyen el interés que ha mostrado AT&T desde hace unos meses, aunque no se ha confirmado nada hasta el momento, como suele suceder cuando existen pláticas en este tenor.

No obstante, la compra de Time Warner por parte de AT&T sugiere que sería muy complicado para el operador norteamericano realizar cualquier adquisición después de haberse comprometido a desembolsar 85 billones de dólares por la adquisición de Time Warner

Conclusiones

La caída del valor de la acción de Telefónica hace atractivo su potencial adquisición por parte de otro jugador del  mercado mundial; no obstante, sus niveles de deuda hacen que cualquier interesado lo piense dos veces.

Es por esta razón que la capitalización de la empresa española vía la venta de sus activos en México y Centroamérica evitarían su venta total, lo cual hace que el rumor tenga sentido.

Para el mercado mexicano, la salida de Telefónica podría ser positiva en función de que permitiría la entrada de un nuevo jugador con nuevas estrategias comerciales innovadoras, generando un mayor dinamismo al sector.

El operador español no ha encontrado la brújula con servicios disruptivos que contrarresten la posición de sus competidores. Su enfoque en el mercado de prepago no ha sido exitoso y sus inversiones no han sido las suficientes, su no participación en la subasta de 1700-2100 MHz es muestra de ello.

Después de la reforma del sector de 2013, parecería que Telefónica reactivaría sus baterías para capturar mayor mercado en México; sin embargo, este importante jugador ha permanecido en un letargo total.

La situación que enfrenta la compañía española tanto a nivel mundial como en México es justificada por Telefónica básicamente por condiciones adversas de mercado (competencia) y de regulación.

En este sentido habrá que señalar que estos entornos son los mismos que tienen todos los operadores a nivel mundial, por lo que el punto relevante que haría entender la situación adversa que vive actualmente Telefónica se deriva de una falta de estrategia global, regional y local.

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ANÁLISIS

El estado de la banda ancha en México

Servando Vargas

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La Revolución Industrial iniciada en Inglaterra produjo importantes cambios de orden económico, social y tecnológico. Esta transformación tuvo lugar a finales del siglo XVIII, cuyo principal componente fue mejorar las condiciones de producción.  Este nuevo entorno ha transformado profundamente las condiciones de vida de la sociedad contemporánea.

De esta misma manera, el cambio de lo analógico a lo digital, de los servicios exclusivamente de voz a datos, así como la convergencia de los servicios de telecomunicaciones, ha repercutido de manera positiva en las condiciones de vida de la sociedad actual, así como en el desarrollo económico de las naciones.

El día de hoy se habla de que el mundo está frente a una nueva revolución, el Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés), para lo cual la banda ancha es imprescindible.

Muchos estudios señalan que por cada 10 puntos porcentuales de incremento en la penetración de banda ancha hay un impacto positivo en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). En algunos análisis, este impacto eleva el crecimiento del PIB en más de 1 por ciento.(1)

Cabe aclarar que los estudios al respecto fueron realizados hace casi una década, por lo cual muy seguramente estos parámetros deberían actualizarse. Pero sin duda, el ajuste de estos análisis establecerían una mayor contribución al crecimiento del PIB derivado de una mayor penetración de la banda ancha, en función de que cada vez la sociedad y el sector productivo son más dependientes de estos servicios.

La banda ancha en México

El año pasado, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) presentó el Estudio sobre Telecomunicaciones y Radiodifusión en México 2017, en el cual  se señala la creación de 50 millones de conexiones de banda ancha móvil en cuatro años,(2) cifra equivalente a toda la población de Colombia y al mismo tiempo una historia de éxito para los países miembros de la OCDE.

No obstante lo anterior, la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en su reciente reporte, The State of Broadband: Broadband catalyzing sustainable development (September 2018)(3), manifiesta un rezago importante para México en materia de banda ancha móvil si la comparamos con la penetración de banda ancha móvil en América Latina.

Figura 1. Suscriptores de banda ancha móvil por cada 100 habitantes.

Fuente: elaborada con datos de ITU en su reporte, The State of Broadband: Broadband catalyzing sustainable development (septiembre de 2018).

 

De acuerdo con el reporte, en 2017 México contaba con una penetración de banda ancha móvil de 65.3 por ciento, por debajo del promedio de América Latina, que era de 70.4 por ciento y también por debajo de Argentina (78.1%), Brasil (90.2%),  Chile (88.2%), Uruguay (112.1%) e incluso Bolivia (76.5%).

Lo anterior  significa que, de acuerdo al peso económico que México tiene dentro de la región, su penetración de banda ancha móvil debería ser por lo menos de un nivel equivalente al promedio de la región; sin embargo, también en la penetración de suscriptores móviles México todavía no alcanza la penetración de 100 por ciento, mientras que varios países de la región superan 100 por ciento de penetración de suscriptores móviles.

En materia de banda ancha fija, México contaba con una penetración de 13.3 por ciento en 2017, ligeramente por arriba del promedio de América Latina, que era de 12.2 por ciento, pero superado nuevamente por los mismos países con mayor penetración de banda ancha móvil en la región: Argentina (17.8%), Brasil (13.7%),  Chile (16.9%) y Uruguay (27.5%).

Figura 2.- Suscriptores de banda ancha fija por cada 100 habitantes.

Fuente: elaborada con datos de ITU en su reporte, The State of Broadband: Broadband catalyzing sustainable development (septiembre de 2018).

 

Lo anterior significa que México tiene un amplio espacio para crecer en cuanto a banda ancha, sea fija o móvil, lo cual implica oportunidades importantes para los proveedores de infraestructura, así como para los operadores de telecomunicaciones.

Las iniciativas de México en materia de banda ancha

Habrá que señalar que existen muchas iniciativas gubernamentales a nivel mundial tendientes a incrementar la cobertura, las velocidades, la penetración y la calidad de los servicios de banda ancha.

El reporte The State of Broadband: Broadband catalyzing sustainable development manifiesta que existían 31 planes de banda ancha a nivel mundial en 2006, y que en 2018 ese número se elevó a 159 planes.

Lo anterior indica la importancia de los gobiernos en todo el mundo por incrementar la penetración de banda ancha, en función de los beneficios sociales y económicos que genera una mayor penetración de este avance tecnológico.

La reforma de telecomunicaciones y radiodifusión de 2013 estableció dos ejes importantes para incrementar la cobertura de los servicios de banda ancha: la Red Compartida y la Red Troncal.

La primera iniciativa tuvo retrasos importantes, y aunque en el inicio de operaciones superó la cobertura comprometida por Altán Redes, los resultados esperados tardarán en reflejarse en función de que el inicio de operaciones se realizó en zonas o áreas geográficas en donde ya existe cobertura por parte de los operadores existentes.

Pareciera que el retorno de inversión y demás variables financieras han obligado a Altán Redes a desarrollar infraestructura en las zonas más rentables, limitando este preciado bien a regiones que aún no cuentan con cobertura. De continuar con esta dinámica, los servicios de banda ancha para zonas no atendidas serán limitados, demorando una mayor penetración de este servicio en el país.

La Red Troncal es otra iniciativa que ha tenido demoras sustanciales. Su licitación no se ha efectuado y los tiempos políticos generan incertidumbre en temas como la carga fiscal que tendrá este proyecto, así como la visión del nuevo gobierno sobre esta iniciativa.

Este último punto es muy relevante en función de que el Proyecto de Nación de Morena, en especial las páginas 286-291,(4)  manifiesta que el objetivo principal en materia de telecomunicaciones es “ampliar la cobertura de banda ancha para zonas marginadas en México a bajos precios, para incorporar estas regiones a las tecnologías de información y telecomunicaciones y elevar su nivel de vida”.

No obstante, dentro del Proyecto de Nación de Morena no se menciona la Red Troncal como parte de la solución y aunque complementaría la falta de cobertura que no está realizando Altán Redes, es extraño que la Red Troncal no sea parte fundamental del Proyecto de Nación de Morena en materia de telecomunicaciones, de ahí parte de la incertidumbre del sector.

Conclusiones

Sin duda, la reforma del sector ha traído grandes beneficios; no obstante, el tema  de una mayor penetración de banda ancha con beneficios para la sociedad y la economía en su conjunto es una asignatura pendiente para México.

Una de las recomendaciones del reporte de la UIT(3) es que los gobiernos den al desarrollo de la banda ancha el apoyo político y recursos necesarios, así como promover la capacitación y estimular la demanda.

En este sentido, las iniciativas establecidas en la reforma del sector han sido inobjetablemente tendientes en impulsar el desarrollo de la banda ancha, no obstante, el camino es todavía largo.

Por último, si la banda ancha es un motor de desarrollo económico, y cada vez existen más y más planes al respecto a nivel mundial, entonces los esfuerzos del gobierno mexicano en este sentido deberían duplicarse, fomentando mayores inversiones y un marco regulatorio flexible que impulse una mayor digitalización. Lo anterior deberá ser acompañado con una ejecución impecable de los planes o iniciativas del gobierno en materia de banda ancha. ¡México lo necesita!

 

(1) https://www.itu.int/ITU-D/treg/broadband/ITU-BB-Reports_Impact-of-Broadband-on-the-Economy.pdf

(2) http://www.oecd.org/publications/estudio-de-la-ocde-sobre-telecomunicaciones-y-radiodifusion-en-mexico-2017-9789264280656-es.htm

(3) https://www.itu.int/dms_pub/itu-s/opb/pol/S-POL-BROADBAND.19-2018-PDF-E.pdf

(4) https://drive.google.com/file/d/11B0aNBuVpHB7GDVXhCKdYvVKw7D7Ta-x/view

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