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Martínez se apodera de las telecom en Argentina y pone en jaque a Slim

El Economista - Nicolás Lucas - 10.07.2017, 07:50
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Telecom y Cablevisión pusieron fin al suspenso sobre el futuro de las telecomunicaciones argentinas un semestre antes de lo esperado. Los dos operadores ya confirmaron su intención de crear la primera empresa convergente del país austral por la vía de la fusión. Es un plan que la industria ya advertía para después del 2 de enero del 2018, el ansiado día en que los competidores de la telefonía celular entrarán por decreto al negocio de la TV de paga, por lo que este anuncio, a menos de 120 días de las elecciones de octubre, también se interpreta como un recordatorio al presidente Mauricio Macri de que quien lo apoyó en su camino hacia la Casa Rosada fue el poderoso Grupo Clarín, dueño del fusionante Cablevisión.

 

Este no es sólo un recordatorio de tinte político. La fusión, que no sería aprobada antes de las intermedias legislativas del 22 de octubre, implica un mensaje comercial de que en Argentina se viene un tiempo de reacomodos en todo el sector de telecomunicaciones, que igual terminará por trastocar, o de menos pensar, en que todo el enjambre regulatorio debe reescribirse para garantizar una competencia efectiva y de beneficios reales para el consumidor.

 

Los principales actores son Cablevisión y Telecom, que pretenden crear un gigante que controlará el 36% de todo lo que significa el mercado telecom argentino y listos en enero para ofrecer servicios empaquetados de triple o cuádruple play. Las figuras secundarias son Claro de Carlos Slim y Movistar de Telefónica, que ya ven sus planes presionados para entrar a la TV de paga en ese mes, pues las posibilidades no son muchas: no tienen todavía habilitada la posibilidad de ingresar a ese nicho vía la TV por satélite, el cablero Telecentro quiere venderse caro y tender una red fija de fibra no sería tan fácil y pronto. Estos diagnósticos también sensibilizarán a DirecTV de AT&T, el otro actor, pues su coto en la TV satelital puede verse amenazado.

 

El protagonista es David Martínez, jefe en el fondo de inversiones Fintech que controla Telecom, a su vez controlante de Personal en telefonía móvil y Arnet en banda ancha fija. Fintech además es socio del Grupo Clarín en la cablera Cablevisión. Martínez, que es inversor más no operador, está cerca de marcar un hito como dueño de una futura empresa que genere, transmita y distribuya contenidos y venda además otros servicios móviles por distintas plataformas móviles y fijas ante un experimentado operador como por décadas lo ha sido su paisano Carlos Slim.

 

Martínez será dueño del 41% de la nueva compañía, que valdría 11,111 millones de dólares en bolsa, gracias a su 40% de Cablevisión y su 44% directo de Telecom; Cablevisión Holding, del Grupo Clarín, mandará sobre el 33% de la empresa y el resto de las acciones estarán al alcance del público inversionista en el Merval de Buenos Aires. Como agregado, Telecom de David Martínez también es dueña del 70% de la operadora paraguaya TúVes, que tiene su fuerte en la TV de paga por satélite.

 

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La fusión de Cablevisión con Telecom hace ruido en Argentina. La industria advierte complicaciones en los rubros de tenencia espectral, infraestructura instalada, generación de contenidos, impactos a la competencia en varios segmentos por sobrada concentración de mercado, igual por regulación poco actualizada y un Enacom subordinado por organigrama al gobierno y con pocas armas como para poner en su lugar a las empresas, que más bien harían de ese regulador un actor de reparto en esta historia.

 

“Para que se comprenda la dimensión y alcance de esta concentración, es como si en México se fusionaran Televisa y Movistar, el primero del país en contenidos con uno de los grandes del móvil, y que además han ido desarrollando redes fijas desde hace varios años. Sólo que allá sí tienen un regulador consolidado que hace estudios localizados sobre competencia, que puede señalar a empresas preponderantes e imponerles medidas asimétricas, un regulador como no se ve en Argentina”, ilustra Gustavo Fontanals, especialista en telecomunicaciones de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

 

 

Juntas y según de quien vengan los números, Telecom y Cablevisión controlarían el 55% del mercado de la banda ancha fija, el 42% del negocio de la telefonía fija, el 41% de la TV de paga y 35% del mercado móvil; hay quien cifra en 53% su eventual tenencia en TV restringida, si se cuentan todas las pequeñas filiales, y concentraciones mayores en otros mercados, por ejemplo en la región de Córdoba, donde serían los dominantes con el 90% de los mercados combinados.

 

Serían también los líderes en la tenencia del espectro con frecuencias en todas las bandas aptas para redes 4G LTE por cobertura y capacidad, por ejemplo en el espectro de los 700, 800, 1700, 1900, 2100 y 2500 Megahercios y ese no sería el problema difícil por resolver para el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), la Comisión Nacional de Valores (CNV) y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), los reguladores involucrados en la operación, ya que Cablevisión bien podría devolver señales en la banda de los 2.5 GHz que su filial Nextel ganó entre 2014 y 2015, y que todavía no explota. De hecho, la agencia Reuters en Argentina recogió el viernes que el Enacom ya baraja pedir a Cablevisión la devolución de ese espectro como primera condición para avalar la megafusión.

 

“El punto del espectro no es la complicación; no lo están explotando y ya vimos que no es complicado devolverlo: Telefónica regresó espectro en 2004, cuando la transacción con BellSouth”, recuerda Enrique Carrier, analista del despacho argentino Carrier y Asociados. “Y atrás de la combinación de Fibertel (Cablevisión) con Arnet (Telecom) que les dará ese 55% de participación en banda ancha está el tema de la superposición geográfica de redes, que les dará una posición bastante importante. Hay que poner atención en qué dice el regulador, cómo lo aprueba; si pasa tal cual el anuncio, si se pronuncia por una desinversión de activos y de qué forma o si se pronuncia por una apertura para otros competidores para mejorar la competencia. Esa es una de las claves”.

 

 

En este particular, coincide Gustavo Fontanals: “es muy posible que les den luz verde sin mayor regulación y si le imponen una medida, que en México se entendería como asimétrica, podría ser en la configuración de una red mayorista por esta duplicidad de redes y todavía terminarían haciendo negocio. Este, además, no parece ser el único punto crítico de toda esta fusión”, insiste el experto de la UBA.

 

Juan Gnius, analista en TyN Media Group, aporta vía telefónica desde Buenos Aires que otro tema obligado en las discusiones es aquél que tiene que ver con que el Grupo Clarín llevará a la nueva compañía, vía Cablevisión, el valioso insumo de los contenidos, un plus al que no podrá resistirse ningún argentino.

 

Grupo Clarín es propietario del periódico más leído en Argentina; manda en las tres estaciones más escuchadas en la AM de Buenos Aires y la más oída en la FM porteña; también tiene el canal de noticias por TV de paga más visto del país con el que marca la agenda nacional y su Fibertel a mínimo de 12 megas goza de una decente reputación entre los consumidores.

 

“Lo que debe vigilar el Enacom es que puede ocurrir que una empresa que produce contenidos como el Grupo Clarín puede atar o dirigir sólo ciertos contenidos a sus redes. Ese es un riesgo. Como ejemplo, en los años 90 ocurría que productos del futbol sólo un canal de Cablevisión los vendía y el otro operador no, ¿y qué pasaba?; pasaba que ese operador perdía clientes y terminaban comprándolo barato sus competidores”, cuenta Juan Gnius. “Ahora, si le ofrecen un paquete de cuádruple play con contenido único al usuario, la ventaja de ese operador va a ser inigualable. Ese es un punto duro a analizarse en esta fusión; es quizá, por eso, que Telefónica y también Claro puedan estar preocupados”.

 

 

Telefónica sí está preocupada por el futuro del mercado telecom argentino tras la unión Telecom-Cablevisión. Esta empresa ha venido invirtiendo en infraestructura y espectro para mantenerse entre el primer y segundo lugar de la telefonía celular en el país, igual se desprendió del canal de TV abierta Telefe con los que mejoró sus estados financieros generales y no deja de alzar la voz cuando estima que el gobierno actúa en favor del Grupo Clarín; es más, abiertamente ha comentado en prensa sus intenciones de presentarse ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) del Banco Mundial para defender sus intereses en tierra albiceleste.

 

“Aquí no cabe el señalamiento de que Telefónica y Claro no invirtieron en redes fijas. Ellos tenían que justificar sus planes y el retorno de esas inversiones; si en 2009 la Ley de Medios les hubiera permitido a las empresas de telecom móvil dar TV de paga, éstas seguidamente hubieran invertido, porque tendrían un incentivo en agrandar sus redes al saber que tendrían un ingreso adicional. Pero si sólo les dejan ofrecer Internet no pueden hacer una inversión millonaria y por eso ni Telefónica, ni Claro la hicieron; de ahí que puede entenderse la postura de Telefónica. En gran medida, lo que pasa hoy es consecuencia de ese ayer”, plantea Enrique Carrier, de Carrier y Asociados.

 

Es muy de Telefónica pelear en prensa sus batallas con el gobierno, expone Gustavo Fontanals, de la UBA, “pero AMX suele ser más silenciosa y seguro pedirá reuniones con los agentes del gobierno para plantearle sus protestas y lo harán, porque ellos saben que el gobierno nunca bloqueó esta fusión; no hizo nada porque se diera, pero tampoco se esperaba que ocurriera ahora. Es una movida muy inteligente que se da en un tiempo electoral, pero que, creo, es una fusión que se negoció desde mucho antes a dos puntas con Clarín y Telecom. Ahora Telefónica y Claro deben avanzar rápido, con sus propios recursos, ver las opciones o no hacer nada. Y falta por ver qué hacen en DirecTV”.

 

 

No se descarta que un presionado gobierno macrista ceda e impulse por la vía legislativa una medida que permita a Claro y Movistar entrar a la televisión de paga desde el satélite, por ahora un mercado dominado por DirecTV, a su vez propiedad de AT&T.

 

“Es su tarea: ser creativos; cómo le hacen, está en su creatividad. Si le mueven al decreto, si lo mandan al Congreso o qué otra posibilidad encuentran, porque Telefónica y no se diga Slim van a entrar a presionar. Lo importante es la ventana de tiempo que ganan Martínez y Clarín en lo que ingresan Movistar y Claro de lleno a ese mercado, por cable o por satélite, ¿cuándo?, ¿en enero o en 18 meses? Teniendo en cuenta el escenario internacional de convergencia, ya no hace sentido prohibirles entrar a una tecnología como la TV satelital; que allí está otro competidor, pero ellos pueden hacer magia”, destaca Juan Gnius, de TyN Media Group.

 

La TV por satélite representa el 30% del negocio total de televisión restringida en Argentina y DirecTV es el principal proveedor del negocio en particular. Tiene “el monopolio” de la TV satelital pampera, coinciden los especialistas.

 

Telefónica y América Móvil cuentan con satélites con los que rápidamente pueden llevar una oferta de TV de paga al usuario; incluso, Carlos Slim lanzó en diciembre del 2016 un nuevo satélite que tiene cobertura para llegar de Argentina hasta México.

 

“Sí, por satélite es una manera en que Slim podría darle la vuelta a Martínez”, dice Gustavo Fontanals. “Las inversiones son menores; gastaría más en el canal de venta, porque contenidos e infraestructura ya los tiene. Telefónica y Claro ya ofrecen TV en otros mercados de América Latina”, secunda Juan Gnius.

 

 

La unión de David Martínez con Grupo Clarín despertará el adormecido tema aquel en que AT&T analizaba hasta hace unos meses desprenderse de la filial latinoamericana de DirecTV. Se ha barajado el nombre de Telefónica como posible cliente, pero su nivel de deuda en los mercados complicaría esa transacción.

 

AMX tuvo una utilidad de casi 36,000 millones de pesos en el primer trimestre del 2017 y con los que podría hacer una oferta por DirecTV Argentina, pero actualmente Carlos Slim mantiene un pulso con AT&T en México por la regulaciones asimétricas en tarifas de interconexión y además AT&T también es dueña del 49% de Sky de Televisa, dos factores que podrían entorpecer esa operación.

 

La opción a botepronto es Telecentro, el segundo operador de cable en el Gran Buenos Aires y que a decir de Enrique Carrier, “no le cambiará en definitiva la vida a Claro”, pero que, añade Juan Gnius, “puede dar pronto tanto como lo que el gobierno al Grupo Clarín y a David Martínez ya dio y que será para Slim si con la billetera llega esta vez sí”.

 

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