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La deuda de equidad de género en la industria tecnológica chilena

Pulso - Daniel Fajardo - 09.08.2017, 05:50
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La filtración de un empleado de Google que escribió un manifiesto contra las capacidades de las mujeres en la industria tecnológica, abrió nuevamente el debate acerca de la pobre participación femenina de las mujeres en este sector. En Chile, el panorama no es muy diferente, pero hace unos años varias fundaciones, el Gobierno y el sector privado están tratando de cambiar la historia. Partiendo por los colegios.

Las mujeres no están capacitadas para realizar el mismo trabajo que los hombres (…) Es un gran error igualar a hombres y mujeres”.

Estas fueron algunas de las frases de un manifiesto de diez páginas que un empleado de Google (ahora desvinculado) escribió a las autoridades de la compañía y que fue filtrado por internet, desatando un miniescándalo en la firma californiana el lunes pasado.

La misiva mostraba una serie de argumentos biológicos y sociales que concluían que las mujeres no tienen las mismas habilidades que los hombres en el rubro tecnológico, desempolvando una idea que si bien, quizás no se mantiene tan generalizada, se hace patente en las cifras de participación femenina en la industria TI, tanto en Silicon Valley, como Chile. En términos globales, este sector tiene entre un 9% y 10% de trabajadoras entre sus filas. En nuestro país, se estima que esta cifra está entre el 4% y 5%. Otra cifra interesante: sólo 13% de los ingenieros del mundo son mujeres

Otro ejemplo como el de Google ocurrió hace unos años en la mismísima Apple, cuando lanzó una aplicación de salud, el HealthKit, que era capaz de monitorear prácticamente toda la información de bienestar de una persona. Pero olvidó incluir un factor que afecta a más de la mitad de la población mundial: el ciclo menstrual de las mujeres, lo que provocó un escándalo a nivel mundial.

La conclusión es unánime: el problema es sociocultural. “Las mujeres son tan capaces como los hombres para desarrollar un trabajo en el mundo de la ciencia, la tecnología o la era digital, pero existe problema sociocultural que se inicia en la infancia, sigue en el colegio, en la universidad y luego en el mundo laboral”, explica Jaime Soto, secretario general de la Asociación Chilena de Empresas de las Tecnologías de la Información (ACTI).

 

Educación: la clave

Desde el sector privado, ONG y público, coinciden también en que la solución pasa por la enseñanza básica y media. “La educación desde muy pequeños -sin hacer distinción- es fundamental. La enseñanza de las ciencias de la computación y la programación debe comenzar en el kínder y continuar sistemáticamente a lo largo de toda la vida estudiantil”, agrega Soto.

Un estudio del Ministerio de Desarrollo Social es lapidario. Cuando se le preguntó a estudiantes de Educación Media sus preferencias profesionales, el área de ingeniería y tecnología fue elegida en un 79% por los hombres y en un 21% por mujeres (ver gráfico).

 

La industria tecnológica, junto a una serie de fundaciones comenzó hace unos años una serie de iniciativas para incentivar la enseñanza tecnológica en los colegios. Uno de estos casos es Laboratoria, una empresa social que identifica, capacita y coloca a jóvenes mujeres de bajos recursos por medio de clases de programación, a través de un programa intensivo de 4 a 6 meses. La iniciativa empezó en Perú hace tres años y hoy está presente también en México y Chile.

José Tomás Lobo, city director de Laboratoria en Chile comenta que hoy existe un gran interés de las mujeres por comenzar una carrera en el sector digital, pero hay una falta de oportunidades importante, “por lo que un modelo educativo con fuerte foco a la empleabilidad genera mayor interés de parte de las mujeres ya que pueden ver de manera concreta el valor”, dice Lobo, y agrega: “Esto no es un desafío de un gobierno o de una organización, es una necesidad que como sociedad debemos construir en conjunto”. En su última convocatoria, Laboratoria, logró más de 12.000 postulaciones, de la cuales casi 4.000 corresponden a Chile.

 

Otra iniciativa es Girls in Tech, entidad sin fines de lucro creada el 2007 en San Francisco, California, en medio de Silicon Valley. Su fundadora, Adriana Gascoigne, tuvo desde un principio el objetivo de empoderar a las mujeres en el ámbito del emprendimiento tecnológico. Hoy posee más de 50 capítulos en todo el mundo.

En Chile, un grupo de mujeres, entre las que estaban Maitetxu Larraechea, Patricia Peña y Carolina Arce, formaron la versión local de Girls in Tech Chile hace cuatro años, como una reacción a la poca presencia de proyectos tecnológicos liderados por mujeres. “En principio, comenzamos a generar espacios de conversación y newtworking para fomentar y conectar a mujeres que tenían la inquietud o la motivación de emprender en el área”, comenta Patricia Peña, secretaria general del directorio de Girls in Tech en Chile.

Actualmente, tienen dos focos de acción. Por un lado, armaron la Academia Ada (en honor a Ada Lovelace, la “madre de la programación”), un espacio de formación para mujeres que quieren emprender en tecnología. El año pasado postularon 200 mujeres, de las cuales fueron seleccionadas 24.

Además, tienen un programa para promover y motivar el acercamiento de las mujeres más jóvenes al campo de la tecnología y las ciencias, a través de Ingeniosas, que este año movilizó a 2.000 niñas en cuatro regiones del país. “El mensaje es claro: empoderar a las niñas y jóvenes para que vean en la tecnología un camino para crear proyectos y nuevas ideas para resolver problemas o desafíos que tenemos como sociedad”, comenta Peña.

El mundo laboral

Por su lado, muchas empresas tecnológicas poseen programas para incluir más mujeres. Por ejemplo, en mayo, Cisco y Fundación Belén Educa, llevaron a cabo el encuentro Girls Power Tech 2017, iniciativa mundial de esta firma de Silicon Valley que busca promover la participación de las mujeres en el rubro de las telecomunicaciones, donde su presencia llega a 12% en Chile, en un mercado donde hay un déficit de más de 90.000 profesionales. “Pensamos que las chicas tienen mucho que aportar en esta área, derribando el mito de que la tecnología es sólo para hombres”, comenta Gabriel Calgaro, gerente general de Cisco en Chile.

De acuerdo al VI Estudio Público de Sueldos TIC en Chile, desarrollado por IT Hunter, a nivel ejecutivo sólo un 14% de los puestos es ocupado por mujeres (ver gráfico). “Un gran paso sería establecer una política de incentivos -como becas en los CFT, Institutos Profesionales y universidades- para que más mujeres puedan ver en las carreras de ingenierías y tecnologías una verdadera opción de desarrollo profesional”, señala Benjamín Toselli, presidente ejecutivo de IT Hunter.

Recogiendo el guante, Conicyt organizará el 6 y 7 de diciembre el primer “Gender Summit en Ciencia, Tecnología e Innovación para América Latina y el Caribe”, donde la igualdad de género será el tema principal. Como adelanto, el 30 de agosto, entregará un diagnóstico sobre la equidad de género en esta área

Pero lamentablemente el tema no es tan fácil de erradicar. Horas después de que Google anunciara el despido del ingeniero que escribió el manifiesto machista, varias organizaciones conservadoras de EEUU, lideradas por “La derecha alternativa” (alt-right en inglés), llamó a realizar un boicot cibernético a la gigante de internet.

 
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