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Reversión de activos limitará inversión y desarrollo del sector telecom en Colombia

- 07.08.2017, 09:52
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Colombia ha mostrado avances significativos en materia de telecomunicaciones. Sus iniciativas gubernamentales, así como su política regulatoria bajo el plan “Vive Digital”, han jugado un papel destacado en el desarrollo del sector. En 2016 los servicios y tecnologías móviles representaron 3.8 por ciento del PIB y se espera que representen 4.2 por ciento en 2020, de acuerdo con la GSMA.

Con una penetración móvil de 120 por ciento, el mercado está mayoritariamente dominado por tres operadores: Comcel, la compañía líder controlada por la mexicana América Móvil; la española Telefónica y Millicom, que en conjunto poseen 91 por ciento de los suscriptores móviles. Comcel y Movistar iniciaron operaciones en 1994, desde entonces han cambiado de nombre y accionistas.

En términos de inversión, los operadores móviles han erogado 9 billones de dólares en esta década para modernizar sus redes, así como en espectro radioeléctrico. Se espera que para dar mayor cobertura e introducir nuevas tecnologías, muy en específico de banda ancha móvil, estas inversiones sean mayores en los próximos años.

La reversión de activos

No obstante lo anterior, el pasado 25 de julio el Tribunal de Arbitramento del Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Bogotá, determinó el cumplimiento de la reversión de activos por parte de Comcel y Movistar. La filial de América Móvil deberá desembolsar 3.1 billones de pesos (1 billón de dólares), mientras que Movistar deberá erogar 1.6 billones de pesos (530 millones de dólares) como compensación por una devolución no cumplida de activos físicos e intangibles establecidos en sus concesiones en 1994.

Telefónica y América Móvil han iniciado conversaciones con el gobierno de Colombia para evitar el pago por concepto de reversión de activos. Aún cuando los intereses son comunes para ambos actores, cada compañía ha optado por caminos diferentes. Telefónica tratará de agotar todas las vías de negociación, mientras que la operadora mexicana analiza medios legales para resolver el conflicto, e inició desde 2016 un arbitraje bajo el Tratado de Libre Comercio entre los Estados Unidos Mexicanos y la República de Colombia, con el propósito de que se le compense por las violaciones al tratado y al derecho internacional.

El tema de reversión de activos se viene arrastrando desde hace 23 años cuando se estableció esta obligación en los títulos de concesión de ambos operadores. Las concesiones para servicios móviles tenían una vigencia de 10 años y fueron prorrogadas por una década más, estableciéndose la obligación de reversión de activos tan pronto finalizarán las concesiones (noviembre de 2013).

Durante todo este periodo de tiempo se han establecido leyes que han creado lagunas jurídicas, las cuales han generado un entorno adverso para el sector. La Ley 422 expedida en 1998 estableció que en los contratos de concesión de telefonía móvil celular solamente se revertiría al Estado el espectro radioeléctrico asignado, sin hacer referencia alguna sobre los contratos vigentes a la fecha de entrada en vigor de dicha Ley.

En 2009 la Ley 1341 nuevamente estableció que en los contratos de concesión de telefonía móvil celular solamente se revertirían al Estado las frecuencias asignadas a los operadores. No obstante lo anterior, en 2014 la sentencia C-555 declaró válidas las leyes 422 y 1341, en el entendido de que en los contratos de concesión realizados antes de entrar en vigencia estas leyes, se deberá respetar el contenido de las clausulas de reversión de activos, en ellos acordados.

El tema es delicado en la medida en que el importe establecido por las autoridades colombianas representa toda la inversión anual del sector en Colombia. Al mismo tiempo, impone un desembolso para Comcel superior a sus utilidades de operación anuales y más de dos veces el monto invertido por Movistar en 2016. El escenario se complica en función de una desaceleración del sector y en donde temas como la subasta de frecuencias podrían retrasarse.

La implicaciones

El contexto anterior ha generado incertidumbre y afectará el futuro del sector. Por ejemplo, Standard & Poor´s colocó en el listado de revisión especial con implicaciones negativas las calificaciones “BB” a Movistar. El disparador de la medida tomada por la calificadora de riesgo fue sin duda el fallo del tribunal de arbitramiento que obliga a Movistar a pagar 1.6 billones de pesos colombianos.

El entorno que se empieza a vislumbrar genera un mensaje negativo para los inversionistas, no sólo del sector de telecomunicaciones, sino para cualquier otra industria. La reversión de activos resta credibilidad en la medida en que no existe certidumbre jurídica que garantice la inversión en el mercado colombiano.

Por otra parte, y ahondando sobre el tema de inversiones, ¿en que condiciones podría llevarse la subasta de las frecuencias de 700 MHz y de 1900 MHz? ¿Cómo podrían invertir estos dos operadores en la subasta cuando no saben cómo terminará el litigio en materia de reversión de activos?

La subasta de estas bandas es de vital importancia en función de los 355 MHz de espectro asignado con que cuenta actualmente Colombia. La cantidad de espectro asignado es muy limitada si se considera que la recomendación de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) es tener 1,720 MHz de espectro asignado en 2020. La sugerencia de la UIT se basa en el crecimiento proyectado de datos móviles derivado de mayores dispositivos y más aplicaciones móviles. Lamentablemente, el entorno actual podría afectar seriamente la subasta de espectro radioeléctrico.

La batalla jurídica entre los dos operadores móviles y las autoridades colombianas podría durar varios años, afectando el desarrollo del sector. Aún ganando el litigio, Movistar y Comcel limitarán sus inversiones en actualización y modernización de sus redes durante el tiempo que dure el proceso. Habrá que considerar que la incertidumbre será un factor que generará un vacío para el desarrollo de planes de negocio consistentes para Comcel y Movistar.

Sin esta consistencia, será complicado fortalecer las redes 4G y el escenario para tecnologías innovadoras como 5G estará limitado. Lo mismo sucederá con el desarrollo de soluciones tipo Internet de las cosas. Al final, tanto industria como usuarios también serán perdedores en este tortuoso proceso.

Conclusiones

El tema de la reversión de activos ha abierto un entorno poco favorable para el sector y, en general, para los inversionistas. Será importante mantener certidumbre jurídica que asegure el desarrollo de las telecomunicaciones y que, al mismo tiempo, garantice las cuantiosas inversiones que se requieren para la introducción de las tecnologías de punta que el mercado colombiano demanda.

Una negociación entre las partes involucradas que minimice la parte económica, pero que comprometa a los operadores en temas de cobertura, inversión y calidad de servicios podría ser una salida favorable para la industria. De otra manera, se estaría hipotecando la contribución de las telecomunicaciones al PIB colombiano.

Servando Vargas

Servando Vargas es consultor independiente especializado en telecomunicaciones.

Síguelo en Twitter: @ServandoVargas

 
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