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Internet de las cosas y la regulación del autotransporte de carga

- 26.06.2017, 11:37
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En días recientes este autor estuvo presente en una exhibición sobre algunas aplicaciones de lo que se conoce como Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) y el potencial de 4.5G y 5G en tales aplicaciones. Tal exhibición iniciaba con una demostración a pequeña escala de automóviles controlados por tecnología 5G.

Si bien es cierto que el futuro de los automóviles sin conductor es algo todavía lejano para países como México, la capacidad de despliegue de redes 5G promete alta capacidad de datos (100 veces mayor velocidad que 4G) y ultra baja latencia, lo cual es fundamental para la regulación del autotransporte de carga en México, toda vez que es apremiante un mecanismo efectivo de aplicación de las normas técnicas en el autotransporte de carga ante la ineficacia de la autoridad para aplicarlas.

El concepto de IoT tiene una definición todavía en formación; sin embargo, se ha propuesto la siguiente: la interconectividad de diversos instrumentos o dispositivos por medios electrónicos y sensores, los cuales son usados para recopilar e intercambiar datos basados en el protocolo de Internet. Por ahora, comprende la capacidad de definir 1) ubicación, 2) condición y 3) disponibilidad de las funciones o tareas de los activos que son monitoreados[1] por medio de tal plataforma.

Tecnología para el transporte

Como consecuencia de la presión sobre las autoridades del transporte, tanto de la opinión pública como del Legislativo, ante una serie de accidentes de gran impacto en los cuales se vieron involucrados los camiones de doble remolque o “fulles”, en 2013 se formó un comité de expertos con el objetivo de emitir recomendaciones para reformar la normatividad aplicable al autotransporte de carga.

Entre las recomendaciones se enfatizó hacer la verificación de dimensiones y de pesaje de las unidades, así como su seguimiento en forma remota, con base en la experiencia de Australia, Brasil, China, Europa, Japón y Nueva Zelanda.

Entre las observaciones de dicho grupo de expertos se señaló lo siguiente: “la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) adolece de la suficiente infraestructura y personal para la vigilancia estricta del cumplimiento de la Norma 012-SCT-2-2008 [norma de pesos y dimensiones], por lo cual no se dispone de los datos necesarios para determinar, en forma objetiva, el comportamiento de las variables, mediante la aplicación de un método científico de evaluación del desempeño [de la Norma]”.

Dicha deficiencia de información, incluso ausencia, no es posible que siga prevaleciendo en la era del Big Data y el uso de las tecnologías de la información. Por lo tanto, es un área de aplicación inmediata para el IoT.

Dentro de dichas recomendaciones se incluyó lo siguiente “verificación de peso y dimensiones y de condiciones vehiculares. Rediseñar el modelo de supervisión para la verificación del peso y las dimensiones de vehículos, con la introducción de estaciones modernas y el uso de básculas dinámicas, monitoreadas y fiscalizadas en forma electrónica, con la recomendación de actualizar el marco jurídico que permita imponer sanciones por esa vía y de evaluar la conveniencia de mantener los actuales centros fijos de pesaje”.

Lo anterior se inspiró en la directiva europea que establece lo siguiente: “los Estados miembros promoverán el equipamiento de vehículos y conjuntos de vehículos con dispositivos de pesaje a bordo (peso total y peso por eje) que permitan transmitir en todo momento los datos de pesaje, a partir de un vehículo en movimiento, a una autoridad que efectúe controles en carretera o responsable de la normativa de transporte de mercancías”.[2]

Oportunidad para IoT

Lo anterior es una oportunidad ideal para una aplicación pronta de IoT con objetivos de implementar una regulación en beneficio de la seguridad vial, en lugar de pensar en eliminar los transportes de doble remolque o “fulles”, cuya productividad en el movimiento de carga y logística es indubitable. Sustituir los “fulles” con vehículos de menor peso y dimensiones sólo aumentaría la densidad de los vehículos de carga en las redes carreteras, el costo del transporte en las mercancías y las emisiones al medio ambiente. Recordemos que a una mayor densidad de camiones de carga en circulación eleva la mezcla vehicular (autos de pasajeros con camiones de carga por unidad de superficie vial) y, por lo tanto, la probabilidad de accidentes.

Regular aspectos de riesgos es un espacio prometedor para una adopción masiva y pronta del IoT. Aplicar una regulación con múltiples factores (humanos y mecánicos) por medio de algoritmos es una forma de elevar la eficiencia en la aplicación de las normas técnicas, además de minimizar las prácticas de corrupción en las formas tradicionales de verificación.

Se puede verificar en forma dinámica o “en movimiento” condiciones como fatiga de conductores y disminuir los riesgos de accidentes por errores humanos con resultados catastróficos expresados en la pérdida de vidas humanas. A la vez, se pueden monitorean las condiciones físico-mecánicas de los vehículos, su ruta por carreteras de altas especificaciones, aplicar restricciones a su circulación en áreas urbanas durante determinados horarios, aplicar peajes de acuerdo a sus pesos y emisiones, así como la propia seguridad de carga transportada.

Las oportunidades de incorporar IoT en las actividades regulatorias asociadas con riesgos y otras externalidades son inmensas. Sólo el mercado las podrá determinar conforme evolucione su adopción. Para lo anterior, la disponibilidad de espectro para uso comercial es indispensable, así como de las redes físicas de nueva generación. Sobra señalar que la inversión de los particulares es fundamental para detonar la innovación y el despliegue de redes que soporten el inmenso ecosistema que surgirá con el IoT.

Esperemos que los reguladores en telecomunicaciones no lo obstaculicen trasladando criterios como “preponderancia”, relativos a su penetración, y en cambio promuevan tales inversiones y la innovación en la comercialización de tales servicios.

El IoT es un cambio tecnológico que promete elevar la eficiencia de las actividades en las que se adopten, así como minimizar los riesgos cotidianos.

Sin embargo, conforme sea mayor la penetración de IoT será mayor la demanda de ciber-seguridad; es en este último aspecto donde el regulador debe de actuar con altura de miras: sin seguridad en los dispositivos conectados, la penetración de IoT no será la socialmente deseable por más bajo que sea el costo de su adopción.

Por otro lado, la Red Compartida podrá tener un mayor retorno con IoT y no como infraestructura para operadores móviles virtuales, como muchos todavía esperan y siguen justificándola.

En cambio, puede ser una infraestructura complementaria a la de los operadores comerciales para funciones de monitoreo en el transporte terrestre, como las que se han descrito.

A la fecha, los centros de pesaje para el autotransporte de carga son obsoletos o sencillamente no funcionan, no hay seguimiento remoto en tiempo real de vehículos de elevado tonelaje o sobre la identificación de las condiciones físicas de los conductores. Todos estos aspectos son capaces de ser monitoreados al incorporar IoT al transporte de carga. Responder a accidentes mediante la prohibición de ciertas configuraciones vehiculares o el tránsito por ciertas rutas tiene costos económicos que se trasladan a los precios de los bienes que se transportan.

El Foro Internacional del Transporte ha emitido recomendaciones para la adopción de sistemas de seguimiento vehicular para las unidades de transporte de carga. Adoptar redes de 5G para tales tareas requiere de una extensa cobertura en la red carretera, lo cual exige una mayor densidad de estaciones base e inversión.

Es evidente que el sector público, como en el caso de los “fulles” desde la expedición de las recomendaciones por el grupo de expertos a la fecha, no ha tenido avances en montar una plataforma inteligente en la red carretera.

Es necesario que las organizaciones del transporte de carga como la Asociación de Trasporte Privado (ANTP), la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) y los concesionarios de autopistas tengan la exigencia de invertir en tal infraestructura para su propia regulación, mediante relaciones contractuales, sea a nivel empresa o a nivel gremial con los principales operadores de redes de telecomunicaciones del país, para el despliegue de tales mecanismos de monitoreo.

Es tiempo de ampliar los temas en el sector de telecomunicaciones, para incluir términos como IoT en agricultura, salud, seguridad vial y control de riesgos y su integración con Cloud Computing y Big Data en cada uno de ellos.

Seguimos regulando los factores de riesgo en el transporte de carga carretero y los ferrocarriles con la misma tecnología y los mismos métodos que los establecidos a mediados del siglo XX. 



[1] Esposito, M. “Turning the linear circular: the future of the global economy”, Fellow, Judge Business School, University of Cambridge. World Economic Forum.

[2] Reforma a la Directiva 96/53/CE, Artículo 12. Bruselas, 15.4.2013, COM(2013) 195 final,  2013/0105 (COD).

 

Ramiro Tovar

Consultor independiente en regulación y competencia económica.

Profesor Numerario y asesor del la Oficina de Rectoría del Instituto Tecnológico Autónomo de México. La opinión del autor no refleja necesariamente la opinión del Instituto al que se encuentra afiliado.

Síguelo en Twitter: @R_Tovar_Landa

 
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