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Separación funcional de Telmex y el deber del IFT

Digipolis - - 09.03.2017, 08:54
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Como parte de la revisión bienal de la efectividad de las medidas impuestas al agente económico preponderante en telecomunicaciones en 2013, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) resolvió ampliar las obligaciones y añadir una medida adicional: la separación funcional de los servicios mayoristas de Telmex. Con ello, el IFT le da una vuelta de tuerca adicional a la empresa, ampliando sus facultades regulatorias con base en el artículo 262 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión.

La principal compañía telefónica del país deberá crear una empresa filial mayorista que permita el acceso no discriminatorio a la infraestructura de Telmex. Cualquier competidor podrá tener acceso a los elementos de la red de forma desagregada y en igualdad de condiciones. La nueva empresa de infraestructura fija seguirá siendo parte del grupo económico de América Móvil pero su administración y operación serán independientes.

A partir de su creación, Telmex será un cliente más de la nueva entidad pero no gozará de condiciones ni trato preferenciales. Otros operadores también podrán utilizar la red, instalar equipos y/o revender servicios y paquetes que actualmente ofrece Telmex, pero bajo su propia marca comercial.

Con esta medida se buscan crear mejores condiciones de competencia en los mercados de telefonía y banda ancha fijos. La teoría que justifica la separación funcional parte del supuesto (cada vez menos vigente) de que las redes de telefonía fija son un “monopolio natural”, que la infraestructura alámbrica es un insumo esencial, económicamente difícil de replicar y, por lo tanto, se requieren medidas que permitan el acceso a los elementos y servicios de la red por parte del resto de los operadores en condiciones no discriminatorias.

La literatura también dice que los precios bajarán, la calidad de los servicios mejorará y la inversión crecerá. Todos estos beneficios adicionales ya se alcanzaron con la entrada en vigor de la reforma en materia de telecomunicaciones de 2013 sin necesidad de una separación funcional, porque los precios de los servicios han bajado considerablemente al grado de mantener estable la inflación, la velocidad de Internet es una de las mejores de América Latina y sólo entre América Móvil, AT&T y la Red Compartida se anunciaron inversiones por 16 mil millones de dólares.

Al 31 de diciembre de 2016 Telmex contaba con 22 millones 178 mil Unidades Generadoras de Ingresos (UGIs), incluidos los accesos telefónicos y de Internet. Las líneas de telefonía fija de Telmex sumaron 12 millones 276 mil. Los ingresos en el último trimestre de 2016 fueron de 25 mil 586 millones de pesos. La inversión entre septiembre y diciembre de 2016 ascendió a 5 mil 109 millones de pesos.

La separación funcional ha sido implantada en otros países como Suecia, Italia o Polonia, pero la más citada es la de Reino Unido, donde el incumbente British Telecom creó una empresa filial denominada Openreach. Entre otras funciones, Openreach se encarga de instalar las líneas telefónicas, atender las quejas de los clientes y reparar las conexiones. El slogan de la empresa británica es importante: “Manteniendo la nación conectada” (“Keeping the nation connected”).

La separación funcional es una medida drástica e irreversible, porque difícilmente la nueva empresa mayorista volverá a quedar integrada a Telmex. Es en este punto donde América Móvil podría encontrar un resquicio de ilegalidad en la medida impuesta por el IFT, en la impugnación que presentará ante tribunales. Al ser irreversible por efecto de una decisión unilateral del IFT, el regulador tuvo que ser predictible y previsible en sus efectos, beneficios y perjuicios.

Cualquier regulador debe tener elementos de prueba contundentes para imponer una medida a un problema que no puede ser remediado de otra manera. Por lo tanto, la nueva “unidad de negocio” (utilizo intencionalmente esta frase) debe tener rentabilidad económica, financiera y social. El IFT es corresponsable de alcanzar los objetivos de la nueva entidad porque lo que busca es mejorar las condiciones de competencia pero también incrementar la conectividad del país.

No es suficiente con atribuirse el éxito político de separar Telmex y regular de forma contundente a la empresa del hombre más acaudalado de México. La responsabilidad del regulador va más allá, porque no somos ni Suecia ni Italia ni Reino Unido, donde la separación funcional se implantó en países plenamente conectados y en condiciones de mercado y tecnológicas distintas. Al celo regulatorio hay que añadirle la atribución y responsabilidad de ampliar la conectividad y el derecho de acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), incluida la banda ancha.

Ed Richards, ex director de la Oficina de Comunicaciones (Ofcom) del Reino Unido que impuso la separación funcional a British Telecom, señaló: “¿Qué tan relevante es este experimento del Reino Unido para otros reguladores? Ciertamente, no creemos que todos los reguladores necesitarían seguir el enfoque del Reino Unido para lograr una competencia efectiva, esto depende de las circunstancias del mercado nacional. El grado de separación funcional requerido en los diferentes mercados nacionales también sería diferente. Pero creemos que todos los reguladores deben tener los poderes para imponer la separación funcional en el marco de la Unión Europea, aunque sólo sea como un poder de último recurso” (La lettre de l’Autorité, marzo-abril de 2007).

El IFT ya tiene el poder y lo acaba de ejercer como un recurso intermedio y complementario de las medidas de preponderancia. ¿Cuál debe ser el grado de separación funcional? ¿Cuál la circunstancia del mercado nacional? ¿Cuál el beneficio público a alcanzar?

Hay que llevar las redes y los servicios de telecomunicaciones a los lugares más apartados. Hay que invertir para ampliar la cobertura y crear las condiciones para que ello ocurra. La dispersión poblacional y la extensión geográfica de México obligan a un modelo de red y de separación funcional distinto al de Openreach en Reino Unido.

La separación funcional se diseñó para compartir y dar acceso a una red de cobre ya instalada, con cobertura plena y para llamadas de voz. Sin embargo, las redes de nueva generación requieren otras tecnologías como la fibra óptica. Una red que permita el enorme transporte de datos, de video de alta calidad y que además sea segura requiere inversiones intensivas y estímulos distintos a los de la telefonía fija.

La separación funcional de una red mayorista puede ser viable si se sustenta en un modelo que permita su crecimiento, modernización y viabilidad financiera. La Red Compartida es un ejemplo claro de lo anterior, de lo contrario anunciaremos su fracaso. Tras la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones los competidores han gozado de ventajas regulatorias como la tarifa cero de interconexión. Sin embargo, ninguna red es sostenible en el tiempo cuando quienes acceden a ella lo hacen de forma gratuita o a tarifas basadas en costos. Todo negocio requiere recuperar los costos y además incluir un margen de rentabilidad.

Pensemos en el esquema de las rentas congeladas. En cierta época y en ciertos conjuntos habitacionales los inquilinos pagaban una renta fija que se iba devaluando año tras año. Al mismo tiempo se deterioraban las instalaciones, el valor de la propiedad y la calidad de vida de sus ocupantes. El resultado fueron edificios y habitaciones ruinosos porque el casero no recibía ingresos suficientes para reinvertir en el mantenimiento de las viviendas.

El ejemplo de las rentas congeladas (o incluso sin rentas, como la tarifa cero de interconexión) para las redes de telecomunicaciones sería catastrófico si se considera que además es la infraestructura estratégica del siglo 21 y porque requieren inversiones intensivas en capital. Los servicios de telecomunicaciones son un servicio público. El acceso a las TIC un derecho fundamental. Por las redes viajan las comunicaciones con nuestros seres queridos, pero también las transacciones financieras, los contenidos, la cultura y todo tipo de información. Nadie quiere redes ruinosas, vetustas, poco robustas o inseguras. La separación funcional demuestra que el valor estratégico se encuentra en la red misma y que algunos tienen interés en acceder a ella. En el modelo de negocio y regulatorio que apruebe el IFT debe asegurarse que las inversiones se realicen, se pague por el acceso, se obtenga un margen de rentabilidad y se ofrezcan servicios de calidad.

La nueva empresa va a requerir personal, un equipo directivo propio, presupuesto operativo, gastos de capital, oficinas e instalaciones, incentivos para los empleados como cualquier compañía y una nueva identidad de marca. Esta nueva estructura ya tiene un costo por sí misma (quizá superior que si siguiera perteneciendo a Telmex), pero además debe vender servicios mayoristas a sus clientes, y es ahí donde debe obtener beneficios. Porque queda claro que el objetivo es mantener conectada a la nación.

 
Jorge Bravo

Director Editorial de Grupo Mediatelecom

Síguelo en Twitter: @beltmondi

Escríbele a jorgebravo@mediatelecom.com.mx

 
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