Jueves, 27 de julio del 2017
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Si usted tiene un auto deportivo, ¿le pondría un caballo para jalarlo? Si usted tiene el smartphone más avanzado, ¿le pondría una antena para sintonizar radio FM?

Ante la disposición técnica IFT-011-2017 que a partir del 27 de julio permitirá habilitar y/o desbloquear el receptor de radio FM en los móviles, me han preguntado si el iPhone de Apple tiene esta aplicación instalada, si tendrá que instalarla y si le conviene hacerlo en el futuro.

La disposición técnica ordena que, sólo en caso de que los teléfonos cuenten con la funcionalidad de receptor de FM desde su fabricación, ésta deberá estar activada. La disposición no obliga a los fabricantes a instalar el receptor de FM.

Cómo surge. La Cámara Nacional de la Industria de la Radio y Televisión (CIRT) pidió al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) el no bloqueo del receptor de FM en los dispositivos móviles. Dijo que “la mayoría de los smartphonescuentan con un receptor interno de radiodifusión en Frecuencia Modulada construido e integrado desde fábrica. Para poder reproducir dicha señal, este receptor debe de ser activado por las empresas fabricantes de teléfonos móviles. Al ser activado, pueden recibir directamente del aire las señales de las emisoras de FM”.

La CIRT justificó que en casos de emergencia o desastre, cuando las redes móviles se colapsan, los usuarios pueden sintonizar estaciones de FM y recibir alertas. La señal del aire es gratuita y el usuario del smartphone no tiene que consumir su plan de datos ni agotar su batería.

La realidad es que desbloquear la aplicación de FM es una oportunidad de la industria de la radiodifusión sonora para preservar su modelo de negocio y presumiblemente ampliar sus audiencias e ingresos publicitarios a través de los teléfonos móviles, pues la mayoría de las personas tienen uno y están la mayor parte del tiempo conectadas, incluso durante los desplazamientos. Los radiodifusores desearían que los usuarios dejen de escuchar su música precargada en el móvil o vía streaming para sintonizar estaciones de radio locales.

La Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales 2016 del IFT reveló que 41% de las personas consultadas escuchan radio y el género predilecto es el musical (79%), muy por encima de los noticiarios (32%). 21% de los encuestados escucha radio a través del teléfono móvil. Este porcentaje se incrementó 4 puntos con respecto a la encuesta de 2015 del IFT, cuando 17% dijo escuchar radio en el celular.

En Estados Unidos la Asociación Nacional de Radiodifusores (NAB, equivalente a la CIRT) también presiona desde 2014 para que los fabricantes habiliten o desbloqueen el receptor de FM integrado. En la Unión Americana existe el movimiento “Free Radio on my Phone” que llama a los operadores móviles, a Apple, al Congreso y al regulador (FCC) a activar la FM en todos los smartphones.

A diferencia de México, la FCC no accedió a la solicitud de la NAB de obligar por resolución la activación de la FM. Tom Wheeler (demócrata), ex presidente de la FCC, señaló que el asunto podía resolverlo el mercado. Ajit Pai (republicano), actual presidente de la FCC, tiene la misma postura: “Como creyente en los mercados libres y el Estado de derecho, no puedo apoyar un mandato gubernamental que requiera la activación de estos chips”.

Cifras de Navigating Broadcasting’s Future (apoyada por NAB) señalan que “casi 2 tercios de los teléfonos más populares vendidos en 2016 no tienen la recepción de radio FM activada, aunque casi todos tienen el potencial para hacerlo. De estos dispositivos con capacidad de FM pero no activados, la gran mayoría (incluido el 100% de los vendidos en el cuarto trimestre de 2016) eran iPhone de Apple”. De 129.8 millones de smartphones vendidos en 2016 en Estados Unidos, 44.5 millones (34%) tenían la FM activada, porcentaje que se ha incrementado año con año.

El Pew Research Center reconoce que la radio tradicional sigue siendo escuchada por 91% de los estadounidenses, pero la radio por Internet es la que más crece: 57% la escuchó en 2016; de esta cifra, 73% lo hizo a través de un smartphoneconectado a Internet.

El iPhone 6s sí tiene un sintonizador de FM incorporado pero sin antena, lo cual impide la recepción aun desbloqueándolo. Se requiere un adaptador compatible con radio FM para iPhone o iPad en el cual, a su vez, se insertan los audífonos (éstos también pueden servir de antena). El precio de este accesorio oscila los 40 dólares. Apple tendría que hacer una actualización de su sistema operativo iOS para desbloquear la accesibilidad del chip de FM, pero seguiría necesitando la antena.

¿Es una oportunidad para vender más smartphones? Los dispositivos Android que tienen instalada la radio FM de fábrica son smartphones de gama media, que revelan un usuario cuyo poder adquisitivo no alcanza para un smartphone de gama alta como el iPhone; por lo tanto, también es un usuario que economiza su plan de datos o es un suscriptor prepago. Para ellos la radio FM abierta en un smartphone barato sí es una alternativa.

El usuario del iPhone prefiere consumir música o escuchar la radio vía Internet. No hay razón para suponer que Apple (a partir de la disposición del IFT) habilitará la FM para vender más dispositivos en México. Para Apple el futuro de la música, los contenidos y la información está en Internet. La irrupción del iPhone en 2007 significó la explosión de los datos móviles y es una tendencia irreversible. El segmento de servicios por Internet de Apple es el de más rápido crecimiento. El caso de Noruega (que recién inició el apagón de su red nacional de radio FM en enero de 2017 para transmitir exclusivamente en el estándar Digital Audio Broadcasting) es una señal de que la FM pudiera estar en declive.

En México la FM tiene larga vida. El desbloqueo de smartphones habilitados con FM fue una concesión a la CIRT que ni la FCC le otorgó a la NAB. Apple no está interesada en que sus iPhone sintonicen radio FM abierta ni instalará una antena para que eso ocurra. Es como pedirle que su sistema operativo deje de ser propietario o que le ponga tornillos a sus iPhone para que cualquiera los pueda desarmar. Además, las futuras redes 5G serán exclusivamente de datos móviles. La pregunta es si los usuarios de iPhone tienen derecho a recibir FM abierta. La respuesta es que si vamos a exigir neutralidad tecnológica, tenemos derecho a la convergencia absoluta.

Publicado en Radio

La (aún) imbatible televisión abierta también continúa en la cúspide de lo que más ven las niñas y los niños en México: el 75 por ciento de la audiencia infantil consume lo que transmiten los canales de Televisa, TV Azteca y en menor medida de Canal 11. Sin embargo, son menos que hace un año, cuando el porcentaje era de 81.5 por ciento.

De esta manera, la afirmación -muy frecuente, por cierto- de que la niñez mexicana ya no ve televisión abierta y por lo tanto no debe estar sujeta a regulación específica, es falsa si nos basamos en la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales 2016, realizada por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).

Es más, así como sucede con los adultos, hay un elevado consumo de los canales de televisión abierta en los sistemas restringidos. Del 49 por ciento de niñas y niños (de 7 a 12 años) que tienen acceso a la televisión de paga, el 64 por ciento ve los canales de televisión abierta y 31 por ciento sólo los canales de televisión de paga.

Estas preferencias son las que ubican en el top de los programas infantiles más vistos en 2016 a Bob Esponja, con 33 por ciento de las menciones, a El Chavo Animado, con 30 por ciento, a Dragon Ball, con 22 por ciento, y a LQ, con 15 por ciento. Un año antes, también destacaban dichos programas, además de iCarly.

De igual manera, a quienes piensan que la niñez deja de ver televisión a las ocho de la noche o antes, están muy equivocados. La misma encuesta revela que entre 3 y 4 niñas y niños de cada 10 ve televisión abierta y de paga entre las seis de la tarde y la media noche. Por eso se exponen a decenas de programas no aptos para su edad, como las telenovelas, los talks shows y unitarios como La Rosa de Guadalupe.

También reciben miles de anuncios de comida chatarra. Recordemos un dato de El Poder del Consumidor (que recuperé en mi colaboración en Sin Embargo el pasado 30 de mayo): más de 13 mil anuncios de comida chatarra se transmiten anualmente en los programas y horarios más vistos por niñas y niños, de acuerdo con un monitoreo realizado a los canales 2 y 5, de Televisa. La exposición a estos anuncios es uno de los factores que puede contribuir en el consumo de productos con una alta cantidad de azúcar y por lo tanto a agudizar el grave problema de obesidad en México.

CRECE INTERNET

Ahora bien, tampoco debe negarse el crecimiento de un consumo cada vez mayor de contenidos audiovisuales en internet. En 2015 lo hacía poco más del 30 por ciento de niñas y niños, ahora son el 36 por ciento. ¿Qué ven? De todo un poco, pero los videos musicales son los que se ubican en primer lugar con 12 por ciento de las menciones en 2016 y un 18 por ciento en 2015. Luego aparecen caricaturas de diversa índole.

Un dato que llama la atención es que entre lo que más se ve están los videos de un youtuber llamado Fernanfloo (así, con doble “o”), con cuatro por ciento de las menciones en 2015 y el mismo porcentaje en 2016. He de confesar que no sabía nada de dicho personaje, pero una sencilla búsqueda en Google me llevó a un texto de la revista Gente (de 2015): “es el youtuber número uno de habla hispana e integra el top ten del planeta. Nació en El Salvador, tiene 23 años, vive con sus padres y convoca 17,4 millones de seguidores en el canal de videos”.

Ahora son más de 22 millones de fans. ¿De qué tratan sus videos? Sobre todo de gameplays, que él edita y comenta con gracia. Como cualquier jugador apasionado se expresa con palabras altisonantes y disfruta al derribar o matar a sus oponentes, incluyendo mujeres. Los títulos de algunos de sus videos nos pueden dar una idea aproximada de la trama de sus videojuegos: “Tres maneras de morir”, “El último hombre”, “Soy un pollo”, “Rescatando a mi hijo”, etc. Hace un mes, Fernanfloo (Luis Fernando Flores Alvarado) estuvo en México y fue recibido como una celebridad. Una crónica de su viaje aparece en su canal de Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=6lJpkpxgiyM

 

De las niñas y niños que tienen acceso a internet, la mayoría, un 93 por ciento, consume contenidos en Youtube. Luego siguen las plataformas OTT: en primer lugar Netflix, que creció del 6 por ciento a 13 por ciento entre 2015 y 2016, y en segundo sitio Claro Video, con un aumento del tres al seis por ciento en el mismo periodo. Como vemos, la presencia del video sobre demanda en las audiencias infantiles se duplicó. En 2016 también ya aparecen en el listado Google, con cuatro por ciento, y Fox Play, con tres por ciento.

Por último, en cuanto a los equipos que utilizan niñas y niños para ver contenidos audiovisuales, la primera posición la ocupan los teléfonos celulares, con 61 por ciento; posteriormente las PC o lap top con 29 por ciento, las tabletas con 26 por ciento y los televisores con acceso a internet, con 19 por ciento. De estos cuatro dispositivos, sólo ha disminuido su participación las computadoras personales y lap tops, del 42 por ciento, en 2015, a 29 por ciento, en 2016, como ya se había referido.

El elevado consumo de contenidos audiovisuales entre niñas y niños obliga a reforzar acciones para su protección frente a contenidos no aptos para ellas y ellos -a través de las defensorías de las audiencias, horarios de transmisión de determinados programas y anuncios, la autorregulación y herramientas de control parental-, la creación de observatorios y una regulación más estricta de la publicidad de comida chatarra en las diferentes plataformas. También debe trabajarse a favor de la alfabetización mediática e informacional, más aún cuando, por ejemplo, la encuesta revela que cuatro de cada 10 niñas y niños consumen contenidos audiovisuales en internet sin un acompañante.

Como afirma el doctor Guillermo Orozco, Jefe del Departamento de Estudios de la Comunicación Social de la Universidad de Guadalajara y el experto más reconocido en este tema, el desafío es pasar de audiencias pasivas a audiencias activas. La solución no es “apaguemos la televisión o computadora”, “mejor mirémosla con lupa y entendamos lo que en verdad nos quiere decir; utilicemos los espacios escolares como centros o ejes para la formación de la mirada crítica” (Niños, maestros y pantallas, México, Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología del Estado de Jalisco y Universidad de Guadalajara, 2010). Por eso son encomiables los esfuerzos que realizan Irma Ávila, a través de su proyecto Apantallados, que contribuye a la alfabetización mediática de niñas y niños, así como la organización A Favor de lo Mejor, que recientemente lanzó el proyecto Más por TIC (masportic.com) que busca acompañar “a los padres de familia, maestros y cuidadores en la travesía de educar a sus niños en la nueva era digital”.

RADIO MONITOR: ¿Y SU FRECUENCIA?

Después de más de nueve años, terminó la huelga en Radio Monitor el pasado 7 de julio, pero aún se desconocen las condiciones por las que las y los trabajadores se desistieron de continuar con las banderas rojinegras.

El comunicado del Sindicato de Trabajadores de la Industria de Radio y Televisión (STIRT) es ambiguo. Lo que se pudo saber es que un total de 86 trabajadoras y trabajadores recibirán un pago por los adeudos que mantenía la empresa del periodista José Gutiérrez Vivó y que les llevó a la huelga el 23 de mayo de 2008. Al parecer, los recursos saldrán de la venta de las instalaciones donde se ubicaron los estudios de la estación, en La Presa 212, colonia San Jerónimo, luego de largas negociaciones en Secretaría del Trabajo.

Sobre el destino de la concesión de la frecuencia, en manos de Gutiérrez Vivó, en la que se transmitió Radio Monitor en su última etapa (1320 KHz, en la Ciudad de México), tampoco hay información reciente. La concesión venció el 3 de julio de 2016, pero no hay información pública sobre si Gutiérrez Vivó llevó a cabo el procedimiento de prórroga. Mientras tanto, la estación sigue fuera del aire y el periodista fuera del país, ahora obligado a pagar 757 millones de pesos a Grupo Radio Centro (GRC) por los costos de un juicio, injusto, que perdió y sobre el que comentamos algunos detalles en Sin Embargo (4 de abril 2017).

Publicado en Televisión

Titulares triunfales en los principales medios de comunicación pulularon esta mañana, respecto de la decisión tomada por un tribunal de arbitramento de la Cámara de Comercio de Bogotá, en contra de los gigantes de las telecomunicaciones Claro y Movistar.

Los reconocidos abogados María Teresa Palacios, Juan Pablo Cárdenas y Jorge Pinzón, en tanto árbitros de la controversia, determinaron que dichas compañías incumplieron con la obligación de revertir al estado un conjunto de activos, a nivel de infraestructura, luego del cumplimiento de un plazo establecido por el contrato de concesión en virtud del cual aquellas iniciaron operaciones en Colombia.

Como consecuencia de dicho incumplimiento, el tribunal constituido en febrero de 2016 ha dispuesto que mexicanos y españoles paguen, a manera de compensación, la astronómica cifra de 4,7 billones de pesos (unos 1.600 millones de dólares), la cual sin duda afectará su liquidez y perspectivas de negocio en los próximos años.

Uno puede estar de acuerdo con Luis Guillermo Vélez, director de la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado, en que al tratarse de la mayor condena que hasta la fecha se ha dado en favor de Colombia, hay un importante triunfo jurídico a resaltar. Es más, es preciso señalar que, en este punto, ha habido una excepcional coherencia en el trabajo de diversos órganos del estado como la Corte Constitucional y el Ministerio de tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Desde el surgimiento de esta controversia en 2013, los intereses del país han sido articulados de forma uniforme. Sin embargo, también es pertinente dejar claro que, de ninguna forma, este asunto ha terminado, y que por ende no se puede cantar victoria, más allá de la euforia del momento.

Con razón señala el director de la Agencia que esta decisión no puede ser apelada, pues el tribunal de arbitramento es una única instancia, y que tampoco puede la sentencia ser objeto de una acción de nulidad, ya que ésta sólo opera sobre problemas en la forma de la decisión y no sobre su contenido. Lo que no se tuvo presente, en todo caso, es que tanto Claro como Movistar son empresas cuyo capital es, en su mayoría, extranjero. La primera es parte del conglomerado América Móvil, del magnate mexicano Carlos Slim, mientras que la segunda es parte del grupo español Telefónica.

¿Qué implicaciones tiene lo anterior?  Colombia ha firmado tratados internacionales que protegen los intereses de inversionistas extranjeros provenientes de México y España–es decir, que cobijan a estas dos empresas–, en virtud de los cuales aquellos pueden demandar a nuestro país por eventuales afectaciones en sus derechos o expectativas económicas, en el marco del desarrollo de su negocio.

En términos puntuales. Las dos compañías afectadas por la decisión anunciada ayer pueden, si así lo deciden, acudir ante un tribunal de arbitraje de inversión externo para pedir que se declare que dicho fallo es contrario a los compromisos adquiridos por Colombia a nivel internacional. Pero peor aún, para solicitar que nuestro país los indemnice por aquello que tuvieron que pagar (los 1.600 millones de dólares) más los gastos o perjuicios adicionales en que pudieron haber incurrido como consecuencia del proceso. Es decir, existe la posibilidad de que lo que aparentemente es un gran triunfo para el estado, puede terminar siendo una estruendosa derrota.

Y esta posibilidad existe, en primera medida, porque dichos acuerdos internacionales –sean tratados de libre comercio o tratados bilaterales de inversión– están vigentes y se siguen firmando. Pero de forma adicional, hay que señalar que, desde el 3 de octubre de 2016, hay una demanda formal registrada por América Móvil ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones del Banco Mundial – CIADI. Se trata del caso No. ARB(AF)/16/5, respecto del cual ya hay árbitros y hasta firmas de abogados designadas como agentes de representación.

La empresa mexicana, asesorada por las firmas Freshfields Bruckhaus Deringer (Estados Unidos), Aziz & Kaye (México) y Lloreda, Camacho & Co.(Colombia), designó al argentino José Martínez de Hoz como miembro del tribunal. Por su parte, nuestro país se encuentra en proceso de consolidar un equipo de defensa en este tipo de controversias desde la Agencia de Defensa Jurídica del Estado, y escogió al costarricense Rodrigo Oreamuno como árbitro. El angloitaliano Luca G. Radicati di Brozolo completa el trío de juristas que deberán decidir. Es muy probable que Telefónica avance en la misma dirección, si no es que ya lo hizo.

Teniendo en cuenta que estos procedimientos son secretos, y que las partes no suelen proveer información sobre sus argumentos ni actuaciones, en este momento no hay mayores datos que permitan prever cuál será la suerte de esta controversia. En todo caso, la dirección en que las autoridades públicas de nuestro país ha asumido este tipo de pleitos permite pensar que se están tomando las medidas necesarias para que haya una correcta y digna defensa jurídica de los intereses colombianos. Más aun, cuando estamos en frente de al menos nueve casos de esta naturaleza, y que en esa medida hay graves riesgos respecto a nivel financiero, pero sobre todo a nivel de capacidad soberana de tomar decisiones sin que presiones externas puedan afectar dichos procesos.

La lección es: mejor no cantemos victoria.

Publicado en Empresas
Jueves, 27 Julio 2017 06:56

La radio del siglo XXI

 

La radio abierta, uno de los grandes medios de difusión masiva creados en el siglo XX, continúa su proceso de adaptación al nuevo escenario tecnológico y de consumo creado por la convergencia digital. Al respecto, la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales 2016, publicada recientemente por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel), aporta datos interesantes. 

Incremento

El primero de ellos es que la presencia del tradicional aparato receptor de radio casero —en cualquiera de sus presentaciones: de gabinete, radiograbadora, estéreo o  modular— continúa disminuyendo en los hogares mexicanos. Hace un año la Encuesta Nacional de Consumo… correspondiente a 2015, reportó que 68.9 por ciento de los entrevistados poseía un receptor de radio en casa; la de 2016 revela que la presencia de ese aparato, otrora infaltable en los hogares, disminuyó considerablemente: solo 62 por ciento de los encuestados indicó tenerlo en su vivienda.

Paradójicamente, la encuesta 2016 registra un leve incremento en el consumo de radio: en 2015 el estudio del Ifetel indicó que 39.6 por ciento de los consultados declaró consumir este medio, mientras que en el de 2016 el número de radioescuchas habituales subió a 41 por ciento.

Paradoja

Aparentemente la razón de esta paradoja es que si bien la exposición a la radio mediante el tradicional aparato receptor casero ha descendido, se ha incrementado el consumo a través de otros dispositivos, principalmente el teléfono celular.

En la encuesta de 2015, 74 por ciento de los radioescuchas entrevistados indicó que consumía la programación de ese medio en un “estéreo o grabadora”, mientras que en 2016 únicamente 66 por ciento indicó hacerlo a través de esos dispositivos; sin embargo, mientras que en 2015 el 17 por ciento de los radioescuchas dijo acceder al medio a través del teléfono celular, en 2016 el porcentaje subió a 21 por ciento, un incremento significativo. También ha crecido el porcentaje de personas que oye radio en el automóvil: en 2015 era de 14 por ciento y en 2016 de 16.

Celular

En este contexto adquiere relevancia la Disposición Técnica IFT-011-2017, publicada por el Ifetel en el Diario Oficial el pasado 27 de abril y que entra en operación precisamente hoy jueves 27 de julio. En ella se establece la obligación para los fabricantes de teléfonos celulares de habilitar el dispositivo que la mayoría de esos adminículos tiene para sintonizar radio abierta en FM sin necesidad de que el usuario “gaste crédito”. Como se recuerda era práctica común que algunas empresas fabricantes de celulares inhabilitaran el dispositivo para captar radio de FM —que muchos teléfonos poseen de fábrica y funciona simplemente conectando los audífonos— con el fin de que los usuarios, cuando querían escuchar audio en su celular, bajaran podcasts, se suscribieran a servicios de streaming o sintonizaran las transmisiones que las radiodifusoras hacen vía internet, lo que, al “consumir datos”, les obligaba a hacer constantes “recargas”.

Es previsible que esta disposición beneficie al consumo radiofónico a través del celular que, según puede verse al comparar las encuestas sobre consumo audiovisual de 2015 y 2016, va en aumento.

Internet

Otro de los recursos que sustituye a los aparatos receptores de radio tradicionales es internet. Según la encuesta 2016 del Ifetel, 6 por ciento de los radioescuchas encuestados accede al medio por la red. Aquí debe aclararse que internet es un medio que permite “sintonizar” la radio abierta, pero también “la otra radio”, la conformada por estaciones que no transmiten por el espectro radioeléctrico, sino exclusivamente por la red, y permite también acceder a productos de audio hechos con lenguaje radiofónico, como los podcast, que no están pensados para difundirse por ondas hertzianas (véase el ejemplo de Podiumpodcast, de Prisa).

Al respecto son interesantes las razones por las que algunos consumidores de audio prefieren acceder a la radio por la red o consumir a través de ésta productos con lenguaje radiofónico: 39 por ciento lo hace “porque puedo escuchar programas repetidos (podcast)”; 19 por ciento “porque no tengo un aparato de radio disponible”; 19 por ciento “porque la estación que oigo solo se transmite en internet”; y 10 por ciento “porque la señal de la estación que escucho no llega a mi localidad”. Por aire o por la red, la radio continúa adaptándose a los cambios del siglo XXI.

Publicado en Radio
Miércoles, 26 Julio 2017 07:35

Discrimina y neutraliza

Netflix genera alrededor de un tercio del tráfico de internet, con sus más de 31.7 millones de suscriptores en EU y 9.72 millones a nivel mundial. Comcast es la mayor empresa de televisión e internet por cable en EU, que hace tres años hizo una oferta para comprar la segunda mayor empresa de este ramo, Time Warner Cable. La fusión, finalmente no aprobada por las autoridades regulatorias de EU, hubiese creado un Goliat de 33 millones de suscriptores.

Al igual que en México, el mercado de televisión restringida en Estados Unidos está altamente concentrado en pocas empresas, lo que genera distorsiones para los consumidores y otras compañías. Entre ellos, la discriminación y bloqueo de contenidos de terceros como Netflix. Ahí la clave de la llamada neutralidad de redes: una medida regulatoria para evitar que los dueños de las redes bloqueen contenidos de terceros en aras de dar prioridad a sus propios contenidos o descongestionar sus propias redes.

 

Esto es importante por la enorme cantidad de datos que se consumen por servicios como Netflix, YouTube y otros. Por ello, las compañías de telecomunicaciones de Estados Unidos están ahora empujando, ante sus autoridades regulatorias, la creación de tarifas diferenciadas para los proveedores de estos servicios e incluso para los consumidores finales. Las compañías de televisión restringida y de telecomunicaciones estarían, así, en posibilidad de cobrar una cuota adicional a sus usuarios para bajar contenidos, ver videos o escuchar audios de servicios populares como Pandora o, traducido a México, servicios de streaming como Netflix; Claro, de Telmex, o Blim, de Televisa. A su vez, estas compañías tendrían que pagar a los operadores de servicios de telecomunicaciones y dueños de la infraestructura por donde pasan esos datos.

 

Por ello, en quizá lo que es el primer paso de la deconstrucción del precepto de la neutralidad de redes —al menos en Estados Unidos—, Netflix anunció un acuerdo de interconexión con Comcast para garantizar la calidad y velocidad de los contenidos que la primera transmite por la red de Comcast a sus suscriptores. El acuerdo, denominado peering, garantiza que los contenidos de Netflix no sean discriminados y se les dé prioridad para llegar a sus suscriptores a una buena velocidad.

 

Con esto, quizás el sueño de los generadores de contenidos, plataformas y diseñadores de aplicaciones de mucho ancho de banda en internet se verán afectados. Entre más pequeños los proveedores, menos posibilidad de sobrevivir dadas estas nuevas tarifas. Netflix justamente nació y creció por este concepto de neutralidad de red.

 

La realidad en esta industria cambia sus paradigmas día a día, como lo demuestran el acuerdo de Comcast y Netflix. Esto es un riesgo en México por la alta concentración del mercado y las peleas de los gigantes. Por ello, podríamos incluso llegar al absurdo de que Telmex no permitiera a Televisa transmitir sus contenidos de streaming por su red y Cablevisión bloqueara para sus usuarios de internet la señal de Claro, de Telmex. Sin un marco regulatorio fuerte y determinaciones contundentes del regulador para evitar estas distorsiones, esto puede ser realidad en el futuro cercano.

 

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