Jueves, 25 de mayo del 2017
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Javier Pérez de Anda y su empresa Radiorama poco tiene que ver en el escándalo que se armó en torno a la fallida participación de Tecnoradio en la licitación de 36 señales de radio que licitó el Ifetel, las cuales fueron malogradas porque el ganador no pagó los 260 millones de pesos que prometió.

 

Radiorama y Javier Peréz de Anda de manera directa no participaron en el proceso, por la sencilla razón que lo impedían las bases de licitación. El problema de fondo fue la composición accionaria de Tecnoradio, que dirige Alí Eduardo Bañuelos, que incluyó dentro de los accionistas a familiares cercanos a Radiorama.

 

En ese sentido es Tecnoradio quien debe explicar las razones de la composición accionaria de una empresa que tenía ganadas 36 estaciones de radio y que ahora no tiene nada, por la sencilla razón que no pagó los 260 millones de pesos. Quien mostró poca seriedad y liderazgo en su grupo de accionistas es Alí Eduardo Bañuelos.

 

 

 

COMPETENCIA. En los medios de comunicación se libra una lucha sin cuartel por la preferencia de las audiencias. Al tradicional ecosistema mediático que conocemos se sumó la fuerte irrupción de los contenidos por internet, la cual provocó una reorganización interna y mayor enfoque en empresas como Televisa. A menos de un año del relanzamiento de las estrellas, de reestructuras a nivel organizativo y de cambios en la barra de sus noticiarios el nuevo impulso en materia de contenidos comienza a mostrar resultados positivos pues según datos de Nielsen-IBOPE México, la serie La Piloto registró el pasado lunes 22 de mayo más de 3.5 millones de espectadores, obteniendo un 228% por encima de su más cercana competidora.

 

Publicado en Radio
Jueves, 25 Mayo 2017 07:24

Tecnoradio, burla a la reforma telecom

 

“La investigación abierta en el gobierno federal para dar con los “grupos de interés” que armaron la estrategia para presentar a grupo Tecnoradio como “nuevo jugador”, a pesar de sus vínculos familiares y empresariales con Grupo Radiorama, va con todo y llegaría incluso a denuncias penales contra los involucrados en el intento de fraude que dejó mal parada a la reforma de telecomunicaciones del presidente Peña Nieto en su primera licitación de concesiones de radiodifusión.

 

 

 

El ridículo también fue para el Instituto Federal de Telecomunicaciones, que condujo el proceso de licitación en el que este misterioso grupo sorprendió a instituciones e industria, al quedarse con la mayoría de frecuencias licitadas, 37 en total (34 en FM y 3 en AM), ofreciendo pagar una cantidad total, con descuento por ser “nuevo jugador”, de 287 millones de pesos, con lo que superó a grupos establecidos y se constituiría en uno de los mayores conglomerados de radio del país.

 

 

 

Las denuncias hechas en EL UNIVERSAL por el columnista Javier Tejado, directivo de Televisa, pusieron al descubierto que ese grupo, cuya identidad se manejó con total sigilo: ni era un nuevo competidor, como decía, y tenía vínculos empresariales y familiares con el dueño de Radiorama, Javier Pérez de Anda y su familia, que aparecía detrás de los nuevos “compradores” de frecuencias radiofónicas en un intento por ampliar la presencia de su consorcio radiofónico. Las investigaciones documentaron que el presidente de Tecnoradio, Elí Eduardo Bañuelos, está casado con una sobrina del dueño de Radiorama, y siguen indagando para saber qué arreglos se hicieron para ocultar los vínculos entre los dos grupos.

 

 

 

Hay versiones no oficiales que afirman que Pérez de Anda no iba solo en el intento de engañar al IFT, y era “socio de negocios” de políticos del PRI en el Congreso, que estaban detrás la maniobra como “inversionistas ocultos” del nuevo gigante radiofónico que pretendían crear.

 

 

 

En todo caso, el fraude de Tecnoradio, que al final no pagó los 287 millones ofrecidos por las 37 frecuencias, tras evidenciarse los nexos mencionados, parece muy planeado por los empresarios radiofónicos y sus contactos con congresistas. Un nuevo nombre que aparecerá en las investigaciones es el del ex diputado federal priísta por Jalisco, José Noel Pérez de Alba, sobrino también de Javier Pérez de Anda e integrante de la LXII Legislatura federal. Pérez de Alba fue secretario de la Comisión de Comunicaciones de la Cámara de Diputados, la misma que dictaminó la reforma de telecomunicaciones aprobada en 2013 y que incluía los nuevos esquemas de licitación de concesiones. El ex diputado priísta aparece como socio de los consejeros de Tecnoradio, lo que representaría otra grave violación por un claro conflicto de interés, que abona a la ilegalidad con que actuó el supuesto nuevo grupo radiofónico.

 

 

 

Veremos hasta dónde llegan las investigaciones. Está claro que Pérez de Anda usó a familiares suyos y de su esposa para coludirse y evitar ser investigado por las autoridades; el dueño de Radiorama, confirman varios gobernadores, les estuvo llamando para pedirles que contrataran publicidad en el nuevo Grupo Tecnoradio. La duda es quién más apoyó, desde el Congreso o desde una posición importante, para intentar crear un nuevo grupo de radio con intereses empresariales y políticos. ¿Saldrán a relucir esos nombres de políticos que pudieron estar involucrados o, como piensan algunos, esos ya la libraron?

 

 

 

Publicado en Radio
Miércoles, 24 Mayo 2017 09:11

Narrativas de las telecomunicaciones

“El mundo, tal como lo hemos creado, es un proceso de nuestro pensamiento. No se puede cambiar sin cambiar nuestro pensamiento.”

Albert Einstein

 

Dicen en ciertas industrias controversiales que cuando se quiere dialogar sobre algo se grita con altavoz. Es éste el caso de las telecomunicaciones y radiodifusión en México; con la confrontación de la convergencia tecnológica de diferentes servicios como telefonía, internet y datos —antes separados— se han ido construyendo rivalidades entre grandes consorcios que antes no se tocaban ni con el pétalo de una rosa.

 La narrativa, hasta hace unos años, es que vivíamos en un país en donde los precios de servicios como la telefonía eran ridículamente caros. No sólo era narrativa, sino que los hechos, a través de cifras de organismos como la OCDE, el Banco Mundial, la CEPAL y otros, confirmaban un sobreprecio por prácticas monopólicas que los consumidores absorbíamos en nuestros recibos telefónicos.

Un poco más a futuro, pero antes de la reforma de telecomunicaciones de 2013, la narrativa se transformó en los mensajes que se construían por la rivalidad de grupos y la homologación de las opiniones de analistas (el “nado sincronizado” se le llama en el argot de la industria), think tanks y estudios ad hoc a las necesidades del día. Los datos de unos eran refutados por otros con cifras y opiniones, siempre en línea con la narrativa del grupo industrial del que se trataba. Si uno decía que los precios eran muy altos en el mercado de datos, el otro en el mercado de publicidad. Ambos se acusaban de abusos y prácticas monopólicas.

Sin embargo, ahora esta propia narrativa ha cambiado, principalmente con los efectos de la Reforma de Telecomunicaciones de 2013. Si bien la rivalidad de grupos industriales ahí sigue, los mensajes se han atenuado principalmente por el factor disruptivo del internet. En el caso de la industria de radiodifusión, el consumo de televisión y radio ha disminuido  por fenómenos como Netflix y Spotify. En el caso de las telecomunicaciones, la industria ha cambiado hacia la oferta de paquetes de datos, aunado a que hay un nuevo entrante en México que causó la baja de los precios significativamente (AT&T).

La más reciente encuesta de la Asociación de Internet.mx (antes AMICPI) sobre hábitos de consumo de internet lo confirma: de 2015 a 2016, hubo un crecimiento de seis por ciento en la penetración de internet en México para llegar a 70 millones de usuarios mayores de seis años (en 2012 eran 45 millones de usuarios). Adicional a ello, la encuesta arroja que los consumidores pasan alrededor de ocho horas al día conectados a internet (supongo que por los smartphones), mientras que a la televisión alrededor de tres horas y en el radio, dos horas con 50 minutos.

Esto habla de una revolución de consumo que ha causado crisis en los modelos de negocios, no sólo de estas industrias, sino también de la publicidad, periodismo escrito, publicaciones y otras. Ahora, los debates entre grupos industriales ya no son por mantener el statu quo, sino por obtener clientes nuevos bajo un nuevo modelo. La narrativa ha cambiado otra vez.

 

Publicado en Empresas

Y aunque parecía difícil se la volvieron a hacer al Instituto Federal de Telecomunicaciones, que preside Gabriel Contreras. La licitación de radiofrecuencias resultó un desastre, a tal grado que se recaudará sólo el 55 por ciento de los 1,400 millones de pesos, debido a descuidos e inocencia por parte del Ifetel. Se los volvieron a chamaquear.

 

Anteriormente, la licitación de las cadenas de televisión abierta fueron un desastre. Solo pudieron colocar una a Grupo Imagen, porque Grupo Radio Centro se quedó en el camino. Tecnoradio, por los 260 millones de pesos que ofreció por una cadena y que terminó por incumplir, es sólo la punta del inceberg, porque ahora resulta que no fue la excepción, sino la regla.

 

Las licitaciones del Ifetel son un fracaso, lleno de dudas y opacidad. La especulación es evidente, porque gana teóricamente la mejor propuesta, pero al final no se concreta. Es como en el futbol, que se llega mucho a la portería contraria, pero no cae el gol.

 

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Miércoles, 24 Mayo 2017 08:58

Tecnoradio, un default anticipado

La licitación de frecuencias de radio puso en evidencia al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), y lo menos que puede hacer Gabriel Contreras, comisionado presidente, es revisar a fondo los errores cometidos, que fueron muchos, como la falta de mayores controles sobre la información presentada por los postores.

Como se anticipaba, Tecnoradio, grupo que levantó todo tipo de sospechas, excepto para el IFT, no pagó los 288 millones de pesos que ofreció por 34 frecuencias de FM y tres de AM y, además de perder 40 millones de pesos de su garantía de seriedad, estará sujeta —o al menos eso se espera— a una denuncia penal por haber mentido a las autoridades.

Pero no sólo Tecnoradio no pagó. En total no pagaron 56 frecuencias de las 178 por las que se presentaron propuestas, pero el IFT asegura que la licitación de radio fue un éxito porque hay 25 frecuencias que sí serán reasignadas al segundo o tercer lugar en los próximos días.

Aunque se recaudó poco más de la mitad de los mil 578 millones de pesos ofrecidos, el IFT, organismo regulador del sector, afirma también que el monto definitivo se elevará por el pago de las 25 frecuencias reasginadas.

FRANCISCO AGUIRRE SÓLO PAGÓ TRES DE CINCO FRECUENCIAS

Otro error, desde mi punto de vista, es permitir que a un postor que no pagó una licitación, como fue el caso de Francisco Aguirre con la segunda cadena de TV abierta, lo hayan dejado participar nuevamente. De las cinco frecuencias que ganó Francisco Aguirre, presidente de Radio Centro, con la empresa Promotora de Éxitos, sólo pagó la de Cancún, por la que ofreció 86.5 millones de pesos, y la de Campeche, por 24.5 mp. No pagó dos de Acapulco, por las que ofreció 100. 8 mp, y una de Chetumal por 38.2 millones.

El colmo es que Radio Centro culpó al IFT de no haber pagado porque —dice— le generó inseguridad jurídica al no existir resolución sobre las empresas participantes en las licitaciones de Acapulco y Chetumal.

 

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